Inicio Noticias Fútbol El Conquense cierra un curso de ensueño: tres ascensos de lujo

El Conquense cierra un curso de ensueño: tres ascensos de lujo

Reconducida la situación del Conquense con el Ayuntamiento, por fin la parroquia balompédica puede estar tranquila y centrarse en un año deportivo que ha sido inolvidable para ellos. Y es que en 78 años de historias, jamás han podido celebrar tantos ascensos y de tanto renombre. Hablamos de tres ascensos -primer equipo, filial y primer equipo juvenil- muy complicados en cada una de sus categorías y que ponen de relieve que la salud deportiva del equipo está en un momento muy dulce.

Los primeros en subir fueron los juveniles. Dirigidos por toda una leyenda del club, Javi Soria, han sido tan insultantemente superiores que incluso puede parecer una hazaña descafeinada. El conjunto de Liga Nacional -a partir del año que viene en División de Honor, la máxima categoría en esta etapa deportiva- solo cedió un empate en toda la primera vuelta, consumó el ascenso a falta de seis jornadas (allá por comienzos de abril), certificó posteriormente el liderato y acabó el año con 81 puntos. Por mucho que subir fuera esperado incluso por diciembre (ya por entonces eran líderes destacados), no hay que restar valor de lo que han conseguido, puesto que solo otras seis generaciones anteriores de equipos juveniles de Cuenca alcanzaron lo que ellos han logrado.

Posteriormente, a comienzos de mayo, llegaba el plato gordo: el ascenso a Segunda RFEF del primer equipo. Los de Rober Gutiérrez también fueron cocinándose la primera plaza durante todo el año y se desmarcaron mediada la segunda vuelta, superando a un combativo Cazalegas y dejando muy atrás al resto de contendientes. La regularidad de los balompédicos, su buen hacer en el trabajo defensivo y la eficacia goleadora sirvieron para que terminaran de manera merecida en primer lugar. Será la primera vez que jueguen en Segunda RFEF (los anteriores ascensos fueron a la antigua Segunda B) y se enfrentarán a equipos del panorama nacional y no solo de Castilla-La Mancha. Desde que se bajó hace un lustro se hizo lo posible y lo imposible por subir sin ni siquiera clasificarse para promoción de ascenso, pero ahora han logrado el objetivo por la puerta grande.

La guinda al pastel la puso el filial. La historia del Conquense B es digna de estudio. Como si fuera el Guadiana, ha tenido creaciones y desapariciones varias (a principios de siglo llegó a militar dos años en Tercera División, por ejemplo), pero tras romperse el acuerdo de filialidad con el San José Obrero, la entonces directiva encabezada por Ángel Mayordomo decidió crear en Segunda Autonómica al filial. Formado mayoritariamente por futbolistas salidos del equipo juvenil (de aquella generación entrenada por Iván Rubio en División de Honor), su progresión ha sido fulgurante: dos ascensos en dos años de vida. La temporada en Primera Autonómica ha sido sufrida y larga, acabando al final terceros cuando llegaron a ir líderes durante varias jornadas, enfrentándose a un Bolañego más veterano que en Cuenca estuvo muy arropado por su afición y que llegó a empatar la eliminatoria en el descuento ante los suyos para que, en la tanda de penaltis, Mario Muñoz se enfundara el traje de héroe para consumar la proeza. Quizá por todo eso, unido a lo plácido de los otros dos ascensos mencionados (que dio tiempo a irlos saboreando y macerando poco a poco), haya sido tan celebrado por todo el estamento balompédico.

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Alberto Val