En este año tan complicado en que la negatividad domina el ambiente, se necesitan buenas noticias. En el seno de la Unión Balompédica Conquense el jueves se produjo una, quizás la mejor del año. Volvió Iván Rubio después de que en los test de pretemporada recibiera el diagnóstico de que necesitaba analizar detenidamente su corazón. Tras más de nueve meses de pruebas, volvió el capitán y volvió un hálito de esperanza para un equipo que atraviesa una situación delicada.
❗️ATENCIÓN ATENCIÓN ❗️
Gran noticia para el club: Nuestro capitán @ivanru_21 recibe buen diagnóstico del CSD tras las distintas pruebas médicas y le comunican el alta para poder competir. En pocos días podremos disfrutar de su juego en el campo
Grande Ivan. Siempre con nosotros pic.twitter.com/rzCsauPVru
— UB Conquense (@UBConquense) April 22, 2021
Fue en La Fuensanta, ante su gente. La que tanto ansiaba volverle a ver vestido de corto y ha empujado desde la lejanía para que las pruebas y el estudio genético salieran correctamente. Entró para sustituir a su continuación; en la familia, en el fútbol, en el corazón de la Balompédica: su hermano Héctor.
😃👬©️⚽💪⚪⚫ pic.twitter.com/fb5pFKQ3Im
— Héctor Rubio (@Caudin10) April 22, 2021
La situación en el partido no era la mejor para redebutar. Perdía el Conquense 1-3 en casa contra Almagro y el pensamiento en el infierno de Preferente empezaba a abrasar los ánimos. Pero venía Iván con la manguera de la moral, esa que solo algunos privilegiados son capaces de manejar y con la que consiguen apagar cualquier incendio.
La sola presencia del capitán en el campo infunde coraje y corazón a los compañeros y, casualidad o no, desde su ingreso en el terreno de juego, el Conquense sacó toda su casta para empatar a tres y conseguir un punto que salvaba la papeleta.
El efecto Iván Rubio. Porque el capitán es uno de esos futbolistas cuya personalidad lo impregna todo. Alguien cuya humanidad se entremezcla con el balón y hace que cuando este rueda, vaya cargado de valores futbolísticos y personales. Una persona que hace deporte en todos sus sentidos. Maneja los tiempos, los estados de ánimo, las sensaciones y lo más importante: hace equipo. Suma, multiplica y veces hasta eleva a la potencia, pero no sabe de restas, divisiones o logaritmos.
Desde que era un chaval y dejó Cuenca para marcharse a jugar con el Valencia, Iván siempre ha sido alguien a quien recordar. Pendiente de sus compañeros en todo momento, atento con la afición, medios de comunicación y, en resumidas cuentas, persona. Su pasión por el fútbol desde niño no ha disminuido un ápice y su esfuerzo por jugarlo, se ha demostrado con su persistencia esta temporada para regresar y ayudar al equipo haciendo lo que más le gusta.
Con las mismas ganas e ilusión de disfrutarte ⚽ que cuando éramos niños. Ojalá pronto 🙏⚫⚪. Cuánto te echo de menos 💪 pic.twitter.com/5KDNwLYgYR
— Iván Rubio Caudín (@ivanru_21) April 12, 2021
Cuántas verdades se cuentan en el programa #lostrosdebrunete. El torneo que más ilusión me hizo jugar en mi carrera sin lugar a dudas. Tuve la suerte de ganarlo con el @valenciacf, la única vez en su historia. Qué recuerdos 😉🤙. Por aquí se nos ve esa cara de ilusión 🤤 @vamos pic.twitter.com/M5Q9LUgcij
— Iván Rubio Caudín (@ivanru_21) April 2, 2021
En el momento de más necesidad llega el mejor regalo. El Conquense cuenta de nuevo con su capitán. Un baluarte al que tanto ha echado de menos esta temporada y una pieza vital para el funcionamiento del mecanismo. Iván Rubio cuenta con el presente de una nueva oportunidad para vivir su pasión y “disfrutar cada día como si fuera el último”.
Disfruta del fútbol Iván y haznos disfrutar como siempre has hecho. Con tu vuelta gana el Conquense, gana el fútbol, ganamos todos.




































































