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Kike García: de Motilla del Palancar al corazón de la élite del fútbol español

Kike

La trayectoria del delantero conquense que ha marcado 139 goles en 549 partidos profesionales

Orígenes humildes y el ascenso de un delantero hecho en Cuenca

Hay historias que parecen escritas para recordarnos que el fútbol sigue teniendo algo de mágico. La de Enrique “Kike” García Martínez, nacido el 25 de noviembre de 1989 en Motilla del Palancar, es una de ellas. Un chico de un municipio de menos de 5.000 habitantes que, con botas gastadas de tierra y sueños enormes, terminó convirtiéndose en uno de los delanteros más constantes y respetados del país. Su camino comenzó en el Motilla CF, donde sus primeros goles ya dejaban entrever su instinto natural. A los 16 años continuó su formación en el Juvenil Nacional del CD Quintanar del Rey, otro escenario conquense que perfeccionó su carácter competitivo.

En 2007, el Real Murcia Imperial apostó por él, y Kike respondió con 8 goles en 34 partidos que le permitieron saltar al primer equipo. El 23 de mayo de 2009, con apenas 19 años, debutó en Segunda División. Un mes más tarde firmó su primer gol profesional y comenzó una etapa brillante: 48 tantos en 156 encuentros, una temporada 2013-14 espectacular con 23 goles, y el premio al Mejor Jugador del mes de mayo. Cuenca ya sabía que aquel chico no tenía techo.

Su rendimiento llamó la atención del Middlesbrough, que pagó 3,5 millones de euros en 2014, cifra récord para el Murcia. Inglaterra le exigió carácter y le regaló madurez futbolística: marcó en su debut, sumó 10 goles y 2 asistencias, anotó contra el Manchester City en FA Cup, brilló en el ‘play-off’ de ascenso y cerró su etapa con 16 goles en 75 partidos.

Inglaterra, Eibar, Osasuna y Alavés: el viaje que forjó a un delantero de culto

El regreso a España supuso otra transformación. La SD Eibar lo convirtió en un símbolo. Allí firmó 37 goles en 160 partidos, se convirtió en el máximo goleador del club en Primera y protagonizó el primer ‘hat-trick’ de la historia del Eibar en la élite. Su regularidad fue tan imponente como su capacidad para aparecer cuando el equipo más lo necesitaba.

Su siguiente parada fue Osasuna, donde disputó 79 partidos y marcó 13 goles, cinco de ellos en la Copa del Rey 2022-23, competición en la que terminó como ‘Pichichi’. En El Sadar se ganó el respeto de una afición que valora a los jugadores que no dejan de correr nunca.

En el Deportivo Alavés llegó uno de los capítulos más sorprendentes de su carrera. Tras un primer año discreto, la temporada 2024-25 lo elevó a su mejor nivel en Primera: 13 goles en 25 jornadas, incluido un ‘hat-trick’ perfecto al Betis que le valió el premio a Jugador de la Jornada. Con 35 años, se convirtió en el máximo goleador del equipo y demostró que la edad no es obstáculo cuando el oficio es inagotable.

Ese rendimiento abrió las puertas a un nuevo desafío: el Espanyol, que lo fichó el 20 de junio de 2025. Kike llega con 58 goles en 300 partidos en Primera, seguido de cerca por los aficionados de la histórica liga española, donde su experiencia y su capacidad para decidir partidos siguen siendo un valor seguro.

Legado, estadísticas y el orgullo de Cuenca

En el ámbito internacional, Kike representó a España Sub-20 en el Mundial de Egipto 2009, donde marcó dos goles, y conquistó los Juegos del Mediterráneo. Aunque no debutó con la absoluta, su nombre aparece cada temporada entre los veteranos capaces de aportar fiabilidad, especialmente en noches europeas que los aficionados viven con pasión mientras siguen la Champions League.

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A lo largo de su carrera ha acumulado 139 goles en 549 partidos, ha marcado época en Murcia, Middlesbrough, Eibar, Osasuna, Alavés y ahora Espanyol, y suma reconocimientos como el de máximo goleador de la Copa del Rey, el de Jugador del mes en Segunda y el hito histórico del primer ‘hat-trick’ del Eibar en Primera.

Su secreto siempre ha sido la constancia. Su juego de espaldas, su instinto para atacar el área y su disciplina diaria le han permitido seguir siendo decisivo cuando muchos ya pensaban que su mejor versión quedaba atrás. Ha marcado goles que valieron permanencias, partidos cruciales y momentos inolvidables que ya forman parte del patrimonio emocional de quienes lo han visto crecer.

Su historia demuestra que un chico de Cuenca también puede conquistar la élite sin necesidad de una gran cantera ni un apellido ilustre. Hace falta humildad, trabajo y la convicción de que, cuando llegue la oportunidad, la red volverá a moverse… y en Cuenca volveremos a celebrarlo.

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