El equipo de Héctor Rubio visita este sábado 7 de febrero, desde las 19.30 horas, el San Miguel para medirse al Azuqueca, en un duelo directo con solo un punto de diferencia entre ambos.
El Conquense juvenil afronta una nueva prueba de madurez lejos de casa con el objetivo de prolongar su gran arranque de 2026. Los balompédicos se desplazan este sábado al San Miguel (19.30 h) para enfrentarse al Azuqueca, un rival que llega con 23 puntos, uno menos que los conquenses, en un partido que mide dinámicas opuestas en este inicio de año.
El conjunto de Héctor Rubio ha arrancado el calendario con paso firme: cuatro victorias en cinco encuentros, con la única mancha de la derrota por la mínima en Miguelturra (1-0). La última demostración de ese crecimiento llegó el pasado fin de semana con un contundente 4-1 ante el Mora, en un choque en el que el Conquense fue claramente superior y dejó sensaciones de equipo en confianza, competitivo y con pegada.
Más allá de los números, la racha ha tenido un efecto inmediato en la clasificación: el Conquense ha conseguido abrir una brecha de cinco puntos respecto a la zona de descenso, un colchón que busca seguir ensanchando en un escenario siempre exigente como el del Azuqueca.
Enfrente estará un cuadro azudense que no termina de encontrar continuidad en 2026. A diferencia del Conquense, el Azuqueca solo ha ganado un partido en lo que va de año y llega tras empatar 1-1 en Cazalegas, resultados que le han impedido dar un salto definitivo en la tabla pese a mantenerse muy cerca de los conquenses.
El precedente de la primera vuelta apunta a igualdad: en Los Tiradores, el encuentro se cerró con 1-1, señal de que cualquier detalle puede inclinar la balanza. Con dos equipos separados por apenas un punto y objetivos comunes —seguir creciendo y alejarse de apuros—, el choque en el San Miguel se presenta como un examen de carácter para el Conquense, decidido a mantener el vuelo alto con el que ha arrancado el año.

































































