El San José Obrero cumplió y certificó su segunda victoria consecutiva, un triunfo que lo aleja de la zona de peligro tras vencer al colista del Grupo II, el filial del CD Illescas B. Un partido engañoso porque, pese al dominio de los de Adrián Algarra, no pudieron respirar tranquilos hasta que llegó el gol de la tranquilidad en los instantes finales.
Un encuentro más en el desolado escenario del Obispo Laplana, instalación con tres paredes enteras, donde el complemento ideal para presenciar el choque era el paraguas y la manta. Las carpas instaladas por el club local se llenaron de los habituales fieles mientras, sobre el césped, los de Algarra se tomaron muy en serio el duelo ante un rival directo en la lucha por la permanencia.

El Obrero hizo muchos méritos durante los 90 minutos para que el marcador fuese más amplio, pero por un detalle u otro el balón no entraba, cuando no aparecía Antonio Medina, guardameta del filial illescano, para firmar intervenciones salvadoras. Sobre la media hora de juego se intensificó el asedio rojillo al área rival, con intentos de Héctor, Balles, Willy o incluso Tejeda, que recibió un balón dentro del área y fusiló a la media vuelta, encontrándose con un paradón de Medina que envió la acción a córner.
Hubo que esperar hasta el minuto 34 para que Manzano sacara su magia a relucir. Falta escorada a la esquina del área grande, con Marketes y Diego alrededor del balón, ambos perfilados para el golpeo. Finalmente, fue el veterano quien tomó carrera y, tras soltar la pierna, la pelota sorteó la barrera y consiguió batir por fin al meta rival. Un golazo de libre directo, marca de la casa, que servía para refrendar el dominio del San José hasta ese momento.
El tanto dio alas a los de Algarra, que no bajaron el ritmo de llegadas al área contraria, mientras que el Illescas B trataba de reaccionar sin demasiado éxito. Mario Muñoz, meta del Obrero, apenas tuvo que intervenir, limitándose a mover el balón de un lado a otro de su defensa. Con esa ventaja mínima para los locales, el choque se marchó al descanso.
En la reanudación, el San José no cesó en su empeño de lograr el gol de la tranquilidad. A punto estuvo de firmar otro tanto de bella factura Kameni, a la salida de un córner. El envío largo lo remató el delantero casi de manera acrobática al borde del área grande, con un obús cruzado que se marchó fuera rozando la escuadra. Posteriormente, Balles estuvo cerca de ampliar la renta a la contra, cuando intentó regatear al portero fuera del área, pero Medina, de nuevo decisivo, desbarató la acción con el pie.

A medida que el Obrero seguía sin encontrar el segundo gol, el Illescas B fue ganando metros y acercándose al área local. En el Obispo Laplana, cada acción a balón parado es sinónimo de peligro, y los visitantes comenzaron a colgar balones en busca de imponerse por poderío físico. Pese a ello, Héctor, Antonio y Rufo se mostraron seguros. Sí tuvo que intervenir con mayor frecuencia Mario, que detuvo en dos tiempos un fuerte disparo exterior.
Entrando en los cinco minutos finales, el Illescas B metió a casi todo el equipo en el área rival. A la salida de un córner, un balón cerrado lo despejó Kameni al cielo de Cuenca y, en la transición, Adriano montó la contra en superioridad hasta el área rival. Ya dentro del área, cedió el balón con un pase de la muerte a Adrián, que a puerta vacía marcó a placer para firmar el 2-0 y desatar la tranquilidad definitiva.

Poco más se disputó en Las Quinientas hasta que Martínez Campos señaló el pitido final. Victoria por 2-0 y tres puntos que sitúan al Obrero con 27, diez por encima del descenso directo y seis por delante de los posibles arrastres.
La próxima semana llegará una de las salidas más complicadas del calendario, con el choque ante el Torrijos, cuarto clasificado con 41 puntos, una piedra de toque para medir la reciente mejoría del equipo de Algarra.































































