El San José Obrero se quedó a las puertas de sumar en un duelo muy igualado ante el potente Torrijos, que estudió casi al milímetro su estrategia de partido en el Obispo Laplana, llevándose el premio en dos latigazos en los últimos minutos de la primera parte. Pese a que los de Adrián Algarra vivieron sus mejores minutos en el tramo final del partido, no pudieron empatar el encuentro.
Obrero y Torrijos comenzaron sabiendo muy bien a lo que jugaban. Si bien los locales tuvieron un susto nada más arrancar, con el rebote de un despeje de la defensa que dio en la espalda de un rival y sacó en la línea Mario Muñoz, el resto del primer tiempo fue muy lineal. Un Torrijos muy táctico, atrayendo a los rojillos a salir de su mitad del campo para intentar crear espacios, difíciles de encontrar en las reducidas dimensiones del Obispo Laplana.

Un Obispo Laplana, por cierto, que sigue dando un lamentable aspecto para visitantes y espectadores, y es que, una vez más —como ya denunció el conjunto rojillo en un comunicado tras su anterior partido en casa—, tanto el equipo local como el visitante, además del trío arbitral, tuvieron que subir la calle para utilizar los vestuarios del pabellón Samuel Ferrer.
En cuanto al partido, el juego igualado y los movimientos estudiados monopolizaron el ritmo. Parecía casi una partida de ajedrez en la que el Obrero se defendía compacto y el Torrijos buscaba la grieta en la muralla rojilla. Ese momento llegó a falta de cinco minutos para el descanso. Un balón a banda izquierda lo recibió Keita, que rompió en velocidad hasta casi la línea de fondo, momento en el que el jugador del Torrijos dio un pase de la muerte en horizontal para el remate a la red de Corvo, que abrió la lata.
El golpe dejó tocado a un Obrero que había estado hasta ese momento muy serio. Así, en la última acción de la primera parte, un saque de banda al área rojilla se paseó por todo el espacio sin que nadie lo despejara, llegando la pelota hasta la posición de Diego Prado, libre de marca, que no desaprovechó la oportunidad para engatillar a media altura con fuerza y lograr el 0-2.

La segunda parte arrancó con un Obrero movido por la necesidad. Kameni fue de los más activos en el once de Algarra, junto a Manzano. El delantero cabeceó picado en el área un saque de esquina que se marchó rozando el larguero, y Manzano estuvo hábil en un libre directo, picando la bola a la espalda de la barrera para que Marketes llegase en velocidad y disparara con dureza, acción que no terminó en gol gracias a una providencial intervención de Pedraza, meta del Torrijos.
Con los cambios, los locales continuaron asediando cada vez más al Torrijos. Kameni volvió a intentarlo con un lanzamiento de falta que obligó a estirarse a Pedraza para desviar el balón a córner, que remataría posteriormente el propio jugador de cabeza a las manos del portero del Torrijos.
En la recta final, Kameni vio premio a su insistencia, siendo derribado en el área y provocando un penalti que él mismo se encargó de lanzar, cazando el rechace tras la espectacular parada de Pedraza.
Con apenas unos minutos y el descuento por delante, el Obrero se vació en ataque, colgando balones y sumando llegadas al equipo de Fran Sánchez, pero no logró su objetivo. De esta forma, concluyó el partido con la victoria visitante por 1-2.
El Obrero se queda con este resultado en mitad de la tabla a la espera de que finalice el resto de la jornada. La próxima semana, los conquenses visitarán al CD Fuensalida.


































































