El delantero Antonio Fernández afronta un nuevo curso en el que ha cambiado la camiseta blanquinegra por la verdiblanca. El manzanareño seguirá jugando en Cuenca, pero lo hará con el Quintanar del Rey, en el histórico debut del club en Segunda RFEF.
La elección del conjunto quintanareño obedece a diversos motivos: «Hablé con diferentes clubes de la categoría y de distintos grupos, y Quintanar fue mi mejor opción porque ya había estado allí. Me permitía compaginar mis estudios en Albacete y quería disfrutar de este año histórico para el club. Es un año muy ilusionante para todos, desde socios a jugadores, además de la confianza del cuerpo técnico y la directiva», explica el jugador.
Ese proceso que tanta incertidumbre genera a entrenadores y futbolistas, como es la adaptación a un nuevo club, se ha reducido en gran parte por la experiencia previa de Fernández en Quintanar del Rey. El delantero reconoce que el conjunto conquense ha evolucionado considerablemente, «pero sigue siendo un club familiar; la esencia de la afición, que acompaña al equipo en cada momento, se mantiene y hay mucha pasión».
El jugador ha centrado sus esfuerzos en recuperarse de las molestias en el tobillo con las que terminó la campaña anterior y en adaptarse al cambio de La Fuensanta al San Marcos.
La llegada también ha sido plácida gracias a la misión del técnico Pedro Bolaños, a quien Antonio describe como «un entrenador con pasión, ilusión y mucha capacidad de entender al jugador, de ser empático, de aportar siempre soluciones. Es un gran gestor de grupo, lo está demostrando, y tiene mucha hambre de crecer, algo que nos transmite muy bien».
Ese mensaje se está reflejando en la pretemporada del Quintanar del Rey. El equipo verdiblanco no ha perdido un solo partido, con victorias destacadas frente al Real Jaén (2-0) y al Alcoyano (1-0), además de no haber encajado ningún gol. «El equipo es competitivo, hay mucha competencia en todos los puestos y somos gente joven, con hambre y con ilusión. Transmite muy buenas sensaciones», apunta el delantero.
A todo esto se suma el gran pulso que siempre aporta la afición del San Marcos, a la que Antonio pide «apoyo y paciencia, porque vendrán momentos difíciles por la nueva categoría».
En lo personal, el ariete se marca objetivos claros: «Quiero que el equipo no pase apuros, que podamos ser ese equipo revelación y estar en mitad de la tabla o incluso más. Si el año pasado, en la segunda vuelta, pude hacer cinco o seis goles, este espero doblar. Sé que es ambicioso y difícil, pero para eso trabajamos con ilusión y ganas cada día».


































































