El entrenador de la UD Ourense, Borja Fernández, mostró su enorme satisfacción tras conseguir el ascenso a Primera RFEF después de superar a la UB Conquense en una eliminatoria que definió como “muy igualada” y tremendamente exigente para ambos equipos. El técnico gallego reconoció que la clasificación se decidió por pequeños detalles y destacó especialmente el esfuerzo defensivo y el trabajo colectivo de sus jugadores durante el partido de vuelta en La Fuensanta.
El preparador ourensano consideró que el encuentro tuvo dos partes muy diferenciadas, con un mayor dominio de la UB Conquense durante el primer tiempo y una segunda mitad donde su equipo supo resistir y aprovechar los espacios. “La primera parte fue suya, creo que estuvieron más cerca del gol”, admitió Borja Fernández, que señaló como momento clave el sufrimiento defensivo vivido tras el descanso. “En la segunda parte tuvimos un momento de mucho agobio, pero ahí aparecieron dos paradas espectaculares de Bruno y un trabajo defensivo increíble”, explicó.
El entrenador de la UD Ourense reconoció además que el hecho de llegar con ventaja en la eliminatoria permitió a su equipo plantear un escenario más favorable para explotar las transiciones ofensivas. “Aprovechamos que íbamos por delante para cogerlos a la contra”, señaló, insistiendo también en que los dos encuentros estuvieron marcados por una igualdad máxima. “Los dos partidos fueron muy igualados”, reiteró el técnico gallego tras certificar un ascenso que considera especialmente meritorio por las limitaciones económicas del club.
La emoción fue especialmente visible cuando Borja Fernández habló de lo que supone devolver a la UD Ourense al fútbol de bronce apenas dos años después del anterior ascenso. “El año pasado no éramos el presupuesto más alto y este año éramos de los más bajos”, recordó el técnico, que destacó el enorme valor del logro conseguido por el club gallego. “Hemos vuelto a traer al club al lugar donde históricamente ha estado”, afirmó orgulloso.
Más allá del éxito deportivo, el ascenso tuvo también una carga personal muy importante para el entrenador ourensano, que regresó a su ciudad décadas después para liderar el proyecto deportivo del club. “Me fui de casa con 15 años y volví 28 años después. Conseguir esto con el equipo de mi ciudad es la hostia”, confesó emocionado.
Borja Fernández también quiso destacar la implicación de sus jugadores y la fidelidad táctica mostrada durante toda la temporada, asegurando que el equipo terminó creyendo plenamente en la idea de juego propuesta desde el cuerpo técnico. “Soy bastante pesado con ciertas cosas y se las repito mucho”, bromeó, aunque reconoció que el éxito llega cuando el vestuario termina comprando completamente el mensaje del entrenador. “Ellos han confiado en lo que les decíamos y eso al final ha tenido premio”, explicó.
Por último, el entrenador de la UD Ourense también quiso poner en valor el comportamiento vivido entre ambos clubes y aficiones durante toda la eliminatoria, rebajando cualquier polémica surgida durante la semana previa. “Entre los dos equipos no hubo ningún problema”, aseguró Borja Fernández, que atribuyó la tensión generada únicamente a cuestiones relacionadas con decisiones federativas. “Esto es fútbol y deporte. En el campo siempre puede haber tensión, pero tanto las aficiones como los jugadores tuvieron un comportamiento muy bueno”, concluyó.



































































