El último giro de los acontecimientos en el Conquense, hablando del plano deportivo, no hubiera sido imaginado ni por el mejor guionista hace cuatro meses. Que la deriva de los acontecimientos haya terminado en la opción más lógica no significa que todo haya sucedido de una manera inesperada. Y el primer sorprendido seguramente sea Rober Gutiérrez, técnico almeriense del Conquense en los últimos tres años y que se despidió de los balompédicos en mayo después de un año amargo en el apartado económico.
Por aquel entonces, el Conquense se veía abocado a un proyecto austero, sin posibilidad ni capacidad para retener futbolistas, tampoco para salir al mercado con garantías. Incluso el presidente, Alberto Asensi, hablaba de la posibilidad de no salir en Segunda RFEF… pero llegó el grupo inversor y este enfermo terminal se recuperó milagrosamente, hasta el punto de irse a casa sin secuelas y sin ni siquiera pasar por planta.
Seguramente Rober Gutiérrez, tan asentado en la ciudad -no solo deportivamente, también personalmente- se estuviera tirando de los pelos. Quizá solo le aliviaba su más que probable regreso al Alcoyano, ya que lo tenía prácticamente hecho… hasta que otro grupo inversor llegó a Alcoy y decidieron que debían tomar otro camino. Se quedó sin equipo, con el mercado relativamente avanzado y sin banquillos atractivos a los que aspirar.
El Conquense, por su parte, había dado las riendas del transatlántico a Rubén Pulido, con pasado exitoso en Cazalegas. Ambos se vieron las caras en liga, curso 23/24, con un triunfo para cada uno (4-1 en el Cristina Martínez, 1-0 en la Ciudad Deportiva del Cazalegas). Y ambos fueron rivales por el ascenso, el cual se acabó decantando a favor del Conquense con un Cazalegas que se fue desinflando, sobre todo a raíz de la lesión de su goleador Alfre Ramos.
Una relación que se fue rompiendo con el paso de los días
El verano empezó muy bien para el Conquense, con una plantilla corta pero un proyecto ilusionante. Los dos primeros amistosos se saldaron con victorias relativamente cómodas (0-3 ante el San Clemente y 0-2 al Marchamalo), pero se empezaron a ver las costuras contra el Tarancón (3-0). Ahí comenzó a torcerse el verano idílico, con un entrenador que reclamaba una serie de jugadores aferrado a su manera de jugar, ante un grupo inversor que peinaba las mejores opciones en el mercado.
No había entendimiento entre ambas partes y la distancia entre uno y otros se fue haciendo mayor, siempre dentro del respeto y la cordialidad. Por un lado, no gustaba la manera de trabajar del entrenador y, en especial, su tozudez en cuanto a su estilo. Por otro, no agradaba las licencias de algunos jugadores y algunas sugerencias consideradas como interferencias en su trabajo.
La liga podía cambiar todo. Y lo ha hecho, pero en un camino que puede sorprender tras solo dos jornadas. Los resultados y la imagen no acompañaron, por lo que unido a esa brecha anterior hizo que ya fuera insalvable. Tras la derrota en Alcalá, una larga reunión por la tarde acabó con la decisión de cambiar de entrenador. César Navas, parte fundamental para traer a Pulido y también inversor, entendió que no podía seguir como director deportivo al ser él el responsable en traerlo. Y con solo 180 minutos de juego, ese proyecto ilusionante nacido en junio se ha tambaleado.
Vuelta de Rober Gutiérrez, vuelve la ilusión
En este escenario, le tocaba mover pieza rápidamente al Conquense. Porque cuando se cesa a un entrenador hay que tener la bala cargada en la recámara. Y la única que estaba libre y con capacidad para devolver la ilusión tenía nombre y apellidos: Rober Gutiérrez.
Cierto es que en la presentación del grupo inversor se habló de que se apostaba por Rubén Pulido en busca de un fútbol más divertido. Un toque, probablemente innecesario y dirigido más bien con intención de ‘vender’ el nuevo proyecto, al estilo de juego de Rober Gutiérrez, pero también es verdad que jamás criticaron los resultados del ya nuevo técnico.
Ahora, cuatro meses después, regresa al club con prácticamente el mismo cuerpo técnico. Solo Jesús Rubia, preparador físico, no podrá seguir a Rober Gutiérrez al estar en el Almería B. Y con Rober regresa de nuevo la ilusión, quizá no perdida pero sí menguada tras el inicio liguero.


































































