Una temporada después, el mediocentro Pablo Olivares (Villar de Olalla, 2002) regresa a la Unión Balompédica. Lo hace después de enrolarse en la 25/26 en la UD San Sebastián de los Reyes, donde se convirtió en un jugador clave en el desempeño de los madrileños, quienes rozaron primero el ascenso directo y después en la fase de ascenso (eliminados por la UD Logroñés), siempre con Olivares como titular -de hecho, se tuvo que retirar tocado en el partido clave ante la UD Logroñés, con la eliminatoria igualada, aunque los riojanos consiguieron el tanto del ascenso poco después-.
El futbolista ficha por el Conquense, primera incorporación para la temporada 2026/27, a pesar de que contaba con varias ofertas, algunas de ellas desde el extranjero, pero las ganas de volver, de coincidir otra vez con Rober Gutiérrez y de sentirse un jugador importante en su ciudad han hecho el resto. A sus 24 años, refuerza la medular convirtiéndose en un jugador importante en la categoría (acumula dos temporadas como titular indiscutible) y como uno de esos futbolistas llamados a alcanzar una categoría superior.
Forjado en la EMF Cuenca y Ciudad de Cuenca, se marchó a la cantera del Albacete para ir escalando categorías hasta llegar al filial, un Atlético Albacete que terminó bajando a Preferente (con él, recién salido de juvenil, despuntando en Tercera RFEF) y regresando un año después (en Preferente fue uno de los más importantes del filial). Ahí fichó por el Conquense y enseguida fue clave para Rober Gutiérrez, convirtiéndose Olivares en uno de los grandes nombres de la histórica temporada del ascenso (23/24) a Segunda RFEF. En la 24/25, ya en esta categoría, no se le notó el salto de categoría y se convirtió en uno de los jugadores más regulares del club en su estreno en esta división.

































































