Hace no demasiado, la permanencia del Quintanar del Rey parecía una empresa casi imposible. El conjunto verdiblanco era penúltimo y veía cómo las jornadas se agotaban sin margen de error. Sin embargo, el equipo ha sabido reaccionar en el momento más decisivo de la temporada y, tras enlazar dos victorias consecutivas en San Marcos, ha reavivado de lleno la pelea por la salvación.
Los de Adrián Ferrandis han dado un paso al frente con dos triunfos de enorme valor ante rivales directos como Navalcarnero y Fuenlabrada. En ambos encuentros repitieron resultado, 1-0, y también protagonista, ya que Jaime Lorente se convirtió en el héroe local firmando los dos goles que han devuelto la esperanza a la afición conquense.
Estos seis puntos han cambiado por completo el panorama clasificatorio del Quintanar del Rey. Ahora suma 32 puntos, situándose a solo uno de la plaza de play-out que ocupa el Fuenlabrada y a cuatro de la permanencia directa, marcada actualmente por el Navalcarnero. Un escenario que, hace apenas unas semanas, parecía muy lejano y que hoy vuelve a estar al alcance de la mano.
La reacción del conjunto verdiblanco ha llegado en el momento justo, aunque el tramo final del campeonato se presenta exigente. Restan cuatro jornadas y tres de ellas serán lejos de San Marcos. El próximo compromiso llevará al Quintanar del Rey al campo del Rayo Majadahonda, un rival de máxima exigencia que pelea por el liderato junto al Sanse. Después visitará al Intercity, que con 37 puntos también apura sus opciones para asegurar la permanencia.
Entre ambos desplazamientos, o mejor dicho después de ellos, el Quintanar recibirá al Alcalá en el que será su último partido como local en la liga regular. La temporada terminará en Elche, donde le espera el Ilicitano en una última cita que podría resultar decisiva para determinar su futuro.
Pese a la dificultad del calendario, el Quintanar del Rey ha demostrado en las últimas semanas que sigue muy vivo. El equipo ha recuperado solidez, competitividad y confianza, tres ingredientes imprescindibles para creer en una permanencia que parecía descartada, pero que ahora depende en gran parte de sus propias manos. A falta de cuatro jornadas, San Marcos vuelve a creer.

































































