Triste noticia para el fútbol conquense en la mañana de este jueves, ya que se ha anunciado la retirada de Héctor Rubio, quien era capitán de la Balompédica con una trayectoria impecable, donde ha estado 12 años vestido de blanquinegro, aunque también ha pasado por el San José Obrero, Villarrubia, Torre Levante y Requena.
Un centrocampista de clase excelsa y que tenía oferta de renovación en el Conquense, pero no seguirá en el mundo de fútbol y se retira a los 33 años, pero con la sensación de que le quedaba bastante por hacer, aunque su futuro podría estar en los banquillos, donde tiene madera para ello.
El Conquense lo ha despedido con este bonito comunicado:
Desde el club queremos agradecerle su dedicación, entrega y amor por estos colores. Héctor no solo ha sido un referente en el campo, sino también un símbolo de compromiso y pertenencia. Un ejemplo de jugador, de persona y uno de los grandes emblemas del club.
Conquense de nacimiento y balompédico de corazón, Héctor ha sido durante años un espejo en el que se han mirado generaciones de jóvenes aficionados. Una figura entrañable para quienes han acompañado al equipo desde las gradas de La Fuensanta durante décadas. Héctor siempre ha llevado el nombre de Cuenca por donde ha jugado.
Doce años en la UB Conquense, ocho en el primer equipo, cuatro en la cantera. 286 partidos, 223 de ellos con la camiseta blanquinegra. En la temporada 2017/18 cumplió el sueño de todo niño conquense: ascender con el equipo de su ciudad. Aquella etapa terminó con una despedida, pero el destino le tenía preparado un regreso inolvidable.
Y volvió…, para seguir haciendo historia. Su calidad, inteligencia táctica y serenidad con el balón fueron piezas clave en la temporada del ascenso a 2ª RFEF, donde además compartió vestuario con su hermano Iván, con quien conseguiría su segundo ascenso juntos.
Hoy, solo un año después de aquel logro, Héctor decide colgar las botas, dejando un legado que permanecerá imborrable en la historia de la Balompédica.
Es tiempo de abrir nuevos caminos, de afrontar nuevos retos personales y profesionales, y desde el club no tenemos duda de que los vivirá con la misma pasión y entrega que mostró cada domingo defendiendo estos colores.
Gracias, Héctor. Por tu fútbol, por tu entrega, por tu lealtad. Esta no es una despedida, es solo un hasta luego. Porque cuando la Balompédica entra en alguien, nunca se va del todo.
¡Gracias por tanto, y mucha suerte en tu nueva etapa!


































































