El CD Pedroñeras firmó este domingo una victoria de enorme valor en el campo del Illescas (0-1), precisamente ante el único rival al que ya había logrado derrotar en lo que va de campaña. Si en el Municipal de Las Pedroñeras el precedente acabó con un vibrante 3-2, esta vez el duelo se resolvió por la vía más práctica: un zarpazo antes del descanso y una resistencia tan sólida como sufrida hasta el pitido final.
El partido se decantó en el minuto 45, cuando Isma encontró el premio al trabajo de los ajeros con un tanto que silenció a la grada local y cambió el guion de la segunda parte. A partir de ahí, el Pedroñeras se instaló en un escenario de sacrificio: líneas juntas, ayudas constantes y un ejercicio de concentración para sostener una ventaja mínima ante un Illescas que apretó en busca del empate.
Los últimos minutos fueron un asedio. En ese tramo emergió la figura de Ahmed, decisivo para evitar el gol local con una intervención salvadora que sostuvo a los conquenses cuando el encuentro parecía romperse. Con el susto aún reciente, el Pedroñeras no se descompuso: supo enfriar el choque, defender el área con oficio y gestionar cada balón como si fuera el último.
El triunfo, además de cortar la ansiedad, tiene lectura clasificatoria. Con estos tres puntos, el Pedroñeras alcanza los 15 y se queda a uno de la salvación directa, aunque el contexto obliga a la prudencia: los posibles arrastres desde Segunda RFEF pueden elevar el listón real de la permanencia, por lo que la zona segura podría terminar situándose más arriba de lo habitual.
En cualquier caso, el mensaje es claro: si el Pedroñeras es capaz de sostener este nivel de compromiso y competitividad, la pelea por salir de abajo deja de ser una quimera para convertirse en una posibilidad tangible. En Illescas, con un gol de Isma y un ejercicio de resistencia colectiva, los ajeros encontraron algo más que tres puntos: encontraron futuro.

































































