Desde que era pequeño, ha soñado, ha crecido y ha vivido degustando y disfrutando el fútbol. Con 17 años se fue a probar suerte a tierras albaceteñas y allí sigue casi un lustro después. Pablo Olivares es jugador del equipo filial del Albacete, pero este verano ha tenido la oportunidad de realizar la pretemporada con el primer equipo. Así recuerda cómo han sido estas semanas de intenso trabajo y de aprendizaje.
¿Cómo ha sido tu experiencia en esta pretemporada con el primer equipo del Albacete?
Es la primera vez que he hecho la pretemporada con ellos y es una experiencia única. Es vivir por y para el fútbol, es increíble. Llegas allí por las mañanas y te preparan el desayuno, tienes tus batidos después de entrenar, fisioterapeutas contigo… tienes el gimnasio para ti solo… La pretemporada con el Albacete ha sido como estar en una burbuja. Son jugadores de 2.ª División, que es ya un nivel que da gusto.
¿Cómo era tu rutina deportiva en pretemporada?
Teníamos que estar en la ciudad deportiva a las ocho de la mañana para desayunar. Luego íbamos un rato al gimnasio para hacer músculo y si querías podías ir al fisio si te encontrabas un poco cargado. Luego llegaban los ejercicios ya en el campo. Muchos días era doble sesión y por las tardes hacíamos lo mismo.
La calidad de los entrenamientos es otro mundo, es un ritmo de balón que los primeros días, por mucho que te prepares tú haciendo mil cosas en pretemporada, llegas la primera semana y ves el balón pasar como un partido de tenis, no eres capaz de coger el balón.
¿Qué te aporta como jugador esta oportunidad que has vivido?
Los que jugamos al fútbol de pequeños soñamos algún día con llegar al fútbol profesional. Así ves que estás un poco más cerca, aunque sigue siendo complicado, pero te ayuda a seguir creciendo y profesionalizarte a ti mismo.
¿Seguirás subiendo a entrenar con ellos durante la temporada?
Cuando falta algún jugador del primer equipo o hay lesiones sí suelen tirar de los que hemos estado haciendo la pretemporada. Por ejemplo, hace una semana subí a entrenar un día. Pero siempre dependo de lo que ellos necesiten.
¿Qué supone para tu como jugador estar en el filial de un equipo profesional?
Es más fácil ser futbolista en un equipo como este porque eres el filial de un 2.ª División. Al fin y al cabo, estás en una estructura de fútbol profesional, compartes ciudad deportiva también. Es distinto si te vas a un equipo de tercera o segunda RFEF, donde tienes que ir subiendo poco a poco. Aún así es difícil, pero lo ves un poco más cerca.
Llevas desde juvenil en este equipo. ¿Cómo valoras tu paso por el Albacete desde que llegaste?
Llevo cuatro años aquí. Estuve los dos últimos años de juvenil y el año pasado ya de sénior. La verdad es que las dos primeras temporadas aquí junto al primer año de juvenil en el Ciudad de Cuenca fueron los mejores años futbolísticos que he tenido. El año pasado fue difícil porque bajamos, estuve lesionado y fue mi primer año en otra categoría. Fue un cambio muy complicado, pero esta temporada intentaremos llegar a tercera.
Siempre te habían respetado las lesiones hasta el año pasado. ¿Cómo lo encaraste?
La lesión se produjo en una acción fortuita en la que fui a disparar y me rompí al ir a golpear. Estuve un mes y medio sin jugar, nunca había estado tanto tiempo sin jugar. Pero con el trabajo de los fisios y los preparadores físicos volví pronto. Encima fue en el primer año de sénior, donde cambia totalmente el juego.
Es una situación muy difícil porque ves a tus compañeros jugar y sientes envidia, pero conforme ves que vas saliendo te machacas para llegar y estar al mismo nivel que los demás.
Este año estarás en una categoría inferior en el equipo filial tras su descenso el año pasado. ¿Qué objetivo personal te marcas?
A nivel personal quiero volver a tercera división, llegar a cinco goles y dar cinco asistencias, pero sobre todo recuperar la categoría.
El año pasado, le marcaste gol al Conquense con el Albacete en La Fuensanta. ¿Qué sensación tuviste?
Fue extraño porque ves a excompañeros como Verdejo o Marco en un campo en el que llegué a entrenar cuando subía con el Conquense. Pero a la vez fue algo muy especial porque llevaba muchos meses sin jugar y en el minuto cinco marqué, fue algo muy bonito.
Te fuiste a tierras albaceteñas, pero ¿te gustaría volver en algún momento a Cuenca?
¿Por qué no? El Conquense está creciendo y quiere hacer muchas cosas en Cuenca. Estoy contento en Albacete, pero nunca se puede cerras las puertas al equipo de tu ciudad.
¿Cómo has vivido el ascenso del Albacete este año?
Estaba en la playa más pendiente del fútbol que de descansar. Cuando vi que marcó el Deportivo pensé que se iba a complicar mucho, pero el Albacete se iba encontrando mejor y con el 1-1 sabía que en la prórroga se lo iban a llevar.
¿Qué oportunidades crees que te ofrece como jugador que el primer equipo de tu club esté en 2.ª?
Sin duda, aprender de ellos. Tener la oportunidad de aprender de ellos, ver sus movimientos de balón e intentar copiarlos. Es en lo que más me fijo y lo que más me gusta porque luego lo intentas plasmar en tu equipo.

































































