La permanencia del VivoCuenca sigue colgando de un hilo, “pero hasta que los números digan lo contrario, vamos a intentarlo”, señalaba recientemente el técnico Manolo Moya. Dichos guarismos no juegan para nada a favor del cuadro conquense, que no depende de sí mismo y que debe construir todo un milagro para competir una temporada más en la categoría de bronce del fútbol sala nacional.
El conjunto conquense no está descendido matemáticamente. Le separan los mismos seis puntos de la salvación que en la pasada jornada y solo quedan nueve en juego. Si bien la posibilidad es reducida, no es imposible.
Un calendario sin margen de error
Para ello, el camino de los conquenses pasa por la victoria en las tres fechas que restan hasta final de liga, dos de ellas en casa: el siguiente partido frente a Cobisa (sábado 18), la visita al Rivas Futsal (25/26 de marzo) y el cierre en casa ante La Nucía (2 de mayo).
Por otro lado, lo que necesita es que el rival que marca la permanencia, el Unión Tres Cantos, no puntúe hasta final de campaña. Los conquenses tienen el goal average a su favor frente a los madrileños (11-8 en el global) y su calendario incluye la salida frente al Villalba (jornada 28) y el cierre de liga visitando al Bargas. Mientras que, por otro lado, el partido restante en casa es frente al colista, el Jerez Futsal.
La situación no es propicia, pero la fe se mantiene hasta que la probabilidad sea cero. El VivoCuenca cuajó una gran primera vuelta que les invitó a soñar, logrando 14 puntos y manteniéndose fuera del descenso. No obstante, el segundo tramo del campeonato ha sido un ‘vía crucis’ en el que solo han podido lograr dos victorias (contra Jerez, 6-3, e Inter Movistar B, 4-3) y un empate (frente a Grupo López Bolaños, 6-6).




































































