El Vivo Cuenca consumó su descenso tras caer por 2-3 ante el Cobisa FS en un duelo a vida o muerte disputado en El Sargal, donde el conjunto conquense no encontró premio a su insistencia y pagó caro su falta de acierto en los momentos clave.

El equipo dirigido por Manuel Moya comenzó con determinación, impulsado por un pabellón a media entrada que respondió a la llamada del club. Fruto de ese empuje inicial llegó el 1-0, tras un balón largo al corazón del área que José peinó con la espuela y, tras un primer rechace del portero, terminó en la red.
Sin embargo, la reacción visitante fue inmediata. En un saque de esquina, el balón llegó a la frontal y Chispi conectó un potente disparo raso desde unos 15 metros para firmar el 1-1. El golpe no frenó al Vivo Cuenca, pero una acción desafortunada volvió a penalizarle. Tras una falta al borde del área que impactó en el rostro de Peñu, el balón quedó muerto y un jugador del Cobisa aprovechó la jugada para anotar el 1-2, en medio de las protestas locales.
Pese a marcharse por detrás al descanso, el Vivo Cuenca había generado ocasiones suficientes para igualar el marcador, pero entre la falta de puntería y las intervenciones del guardameta rival, el empate no llegó.

La segunda mitad comenzó de la peor manera posible. En el primer minuto, el Cobisa aprovechó un contragolpe de tres para uno para hacer el 1-3 con un sencillo remate al segundo palo. A partir de ahí, el conjunto conquense se volcó al ataque, asumiendo riesgos que a punto estuvieron de costarle el cuarto, evitado por una gran intervención de Mario Gómez.
El dominio local fue total en el tramo central del segundo tiempo, con ocasiones claras de Valen, Raúl y Sergio, pero sin acierto. La esperanza llegó mediada la segunda parte, cuando una buena combinación entre Raúl y Peña permitió a este último batir al portero rival desde seis metros para poner el 2-3 y reactivar a la grada.

Con seis o siete minutos por delante, el Vivo Cuenca lo intentó todo, incluso con portero-jugador, pero el gol del empate nunca llegó. El Cobisa resistió con orden y aprovechó la falta de definición local para sostener su ventaja hasta el pitido final.
Una derrota que certifica el descenso del Vivo Cuenca a Tercera División, apenas un año después de su ascenso a la categoría de bronce. Un final duro para un equipo que ha competido, pero que no ha logrado transformar su esfuerzo en resultados. El futuro inmediato queda ahora marcado por la necesidad de reconstrucción tras una temporada exigente en todos los sentidos para el fútbol sala conquense.



































































