El FS VivoCuenca ya comienza a mirar hacia la próxima temporada tras certificar su regreso a la Tercera División de fútbol sala, una categoría que se presenta más exigente y competitiva que en campañas anteriores. El conjunto conquense volverá a medirse a varios viejos conocidos, aunque también encontrará nuevos rivales en un grupo que podría estar marcado por importantes proyectos deportivos y por la incertidumbre que todavía rodea a algunos equipos.
Uno de los grandes protagonistas del curso ha sido el Aceites Oro de Calatrava-Salvatierra FS, que logró el ascenso tras construir un ambicioso proyecto deportivo en el que llegaron a participar varios exjugadores de categorías nacionales. A ello se suma la situación del Sierra San Vicente, que mantiene vivas sus opciones de ascenso tras imponerse por 6-2 al Sporting FS Almería en el partido de ida de la eliminatoria por el ascenso a Segunda B. Si el conjunto toledano logra culminar la promoción, evitaría el arrastre del Menasalbas FS, que permanecería en Tercera División y se convertiría en uno de los posibles rivales del VivoCuenca la próxima temporada.
Entre los equipos que ya tienen asegurada su presencia en la categoría destacan algunos de los conjuntos más fuertes del último campeonato, como el Futsal La Celestina o el Infantes Fútbol Sala, además de otros habituales de la competición como el UDAF Afanion, el Futsal Villarrobledo, el Viña Albali Valdepeñas B, el FS Olías, la ED Sacedón o el CD Ciudad de Guadalajara. Todos ellos conformarán una categoría de notable exigencia para un VivoCuenca que regresa con el objetivo de asentarse nuevamente en la competición nacional.
También habrá espacio para nuevas caras. Uno de los rivales inéditos para los conquenses será el FS Santa Cruz, que logró mantener la categoría tras su ascenso el pasado curso. A ellos se sumarán los equipos procedentes de Preferente, encabezados por el potente proyecto del CD Toledo FS, campeón de la categoría tras reforzarse con jugadores procedentes de clubes de superior nivel. Junto a ellos llegarán el FS Minaya, rival al que nunca antes se ha enfrentado el conjunto conquense, y el Horche FS, un viejo conocido de los primeros años de vida del club en el fútbol sala autonómico. Además, el Villacañas FS volverá a cruzarse en el camino de los conquenses después de varias temporadas compartiendo categoría en el pasado.
Sin embargo, más allá de los posibles rivales, la principal incógnita continúa estando en el propio FS VivoCuenca. El club afronta una semana decisiva con la celebración de una nueva asamblea de socios en la que se abordará el proceso electoral abierto en la entidad. De ella dependerá quién estará al frente de la próxima junta directiva, si habrá continuidad o relevo en la gestión del club y, sobre todo, cuál será la hoja de ruta deportiva para el primer equipo masculino.
Con el regreso a Tercera División, el reto ahora pasa por definir la estructura deportiva del proyecto y conocer qué plantilla defenderá los colores del VivoCuenca en una competición que apunta a elevar considerablemente su nivel. Una vez resueltas las incógnitas institucionales, llegará el momento de comprobar si el conjunto conquense aspira únicamente a consolidarse en la categoría o si, por el contrario, quiere volver a pelear por acercarse a los puestos de promoción y soñar nuevamente con el ascenso a Segunda División B.




































































