Son días y tiempo de VivoCuenca, por lo que toca poner en liza esas historias que se saben, pero que quizás no se conocen del todo.
Ayer salía a la palestra el nombre de Mario Gómez en Eldeporteconquense.es, pero por cercanía y por merecimiento, pónganle el orden que lo deseen, quizás necesita que su historia se conozca un poquito más.
Un tipo natural de Córdoba, con acento andaluz, casi siempre, y con ilusión y ganas de deporte. Llegó a la capital conquense para estudiar periodismo, haciéndose un hueco en el espectro de la profesión desde el inicio, pero con esas ganas de tocar los diferentes palos que se pueden en Cuenca, donde se practican una gran cantidad de deportes.
Balonmano, rugby, fútbol, fútbol sala, carreras de atletismo… Lista extensa y donde ha hecho la máxima de: «si de algo quieras hablar, practícalo».
Pero le faltaba su obra culmen con un ascenso a Segunda B de fútbol sala, algo que consiguió este sábado en la Cuenca que venera y cuida y para volver a una categoría que conoce, ya que ha jugado con Bujalance en el grupo andaluz y con el Maxorata en el canario, pero que quería poder hacerlo con el Vivo, un equipo en el que está desde sus inicios y que buscaba el poder llegar a la categoría de bronce.
Ya el año pasado disfrutó de las mieles de la Copa del Rey, incluso de otro ascenso, como fue el del Conquense a Segunda RFEF siendo el Jefe de Prensa del club, pero quería y deseaba esto, al igual que el resto de sus compañeros, porque el fútbol sala les debía una desde hace dos años, pero el tiempo pone a cada uno en su lugar, como todo en la vida.

































































