Carlos Solano Oropesa nació en Huerta de la Obispalía hace 73 años y allí vivió y empezó a ir al colegio hasta los nueve años cuando se trasladó a Cuenca con su familia. Es el tercero de cuatro hermanos.
Su pasión deportiva no le viene de familia pero sí se dedicaron al deporte los cuatro hermanos. Román y él jugaron al baloncesto, Luis Miguel al fútbol y el mayor, José Luis se dedicó al automovilismo, fue piloto de rally, con bastante éxito.
VIDA DEPORTIVA
Sus primeros pinitos en el deporte fueron en el fútbol, en la escuela de su pueblo y luego en el equipo del instituto Alfonso VIII con el que llegó a ir a los campeonatos nacionales tras ganar los regionales. Ese campeonato se jugó en Murcia y recuerda el asombro que les causó el ver el campo en el que iban a jugar, un excelente campo de hierba en perfecto estado, nada que ver con los campos donde habitualmente jugaba en Cuenca. Su posición era de extremo izquierdo pues es zurdo. También militó unos años en el DOSA Salesianos, siendo campeones provinciales siempre.
No se le daba nada mal este deporte, de hecho el equipo de Tarancón, el C.D. Tarancón, quiso ficharlo después de verlo jugar en los campamentos de Los Palancares y curiosamente fue su hermano Luis Miguel quien terminaría jugando en el club taranconero.
También tuvo una época que jugó a pala (modalidad de la pelota vasca), al balonmano y probó también en el atletismo haciendo salto de longitud, modalidad que no se le daba nada mal pero al no tener un entrenador especializado recuerda que no aprovechaba del todo su velocidad y no hacía un buen talonamiento, con lo cual perdía muchos centímetros en el salto. Tocó muchos deportes aunque al final se decantaría por el baloncesto. Todos hacíamos de todo, recuerda con nostalgia, todos practicábamos bastantes deportes.
Pero a Carlos no terminaba de convencerle mucho el fútbol y cuando empezó sus estudios de Magisterio, con 17 años, empezó a jugar al baloncesto, al que jugaban sus amigos y ya se enganchó definitivamente a este deporte. En Magisterio hicieron un equipo bastante competitivo y su siguiente paso fue fichar por el Baloncesto Cuenca, el principal equipo de nuestra ciudad, junto a Mochales, otro histórico del baloncesto conquense.
Recuerda que en sus inicios tenían desplazamientos muy largos, ya que estaban en una categoría alta del baloncesto español. Por ejemplo iban a Extremadura a jugar contra el Natación Pacense. También a Cáceres, Almendralejo, Segovia, Cartagena y además también estaban con ellos muchos equipos de Madrid y muy buenos. Llegaron a jugar en Segunda División (de aquella época) que es la categoría más alta donde ha estado siempre el equipo de baloncesto de Cuenca. Él jugó de base debido a su estatura, no me daba para más, comenta con una sonrisa.
Se retiró relativamente joven, porque tuvo que elegir entre el deporte y su vida profesional y se marchó a Beteta. Empezó a jugar en el club en la temporada 1971/72. Estuvo unas ocho temporadas en el Baloncesto Cuenca, siendo mejor deportista del año en baloncesto en 1973. Pero asegura que el baloncesto le dio muchas satisfacciones.
Considera que el equipo era un grupo de amigos, en un deporte que entonces tenía en Cuenca mucho tirón, llenaban el pabellón de El Sargal en cada partido y además tenían muchos medios, porque no cobraban pero tenían buen autobús, buena ropa, buenos hoteles en los desplazamientos. Los jugadores eran prácticamente todos de Cuenca, con alguna excepción de algún refuerzo que venía a jugar con ellos, como sucedió con Pepe Logroño, Cienfuegos y alguno más.
Del baloncesto asegura que le ha quedado el poso de los amigos, de todo lo estupendo que le brindó y el llevar una vida sana, porque se ha seguido cuidando.
En sus inicios el equipo jugaba en la pista del Colegio Menor (hoy Residencia Universitaria Alonso de Ojeda) donde recuerda haber tenido que quitar incluso nieve a veces para poder jugar el partido. La recuerda como una muy buena época para él, personalmente. Los partidos estaban a tope de público y esa cancha era un fortín, era complicado para los equipos visitantes ganar en Cuenca.
Después pasaron a jugar sus partidos en la cancha del patio interior del instituto Alfonso VIII.
Más tarde jugaron en el frontón de El Sargal, que lo cubrieron, antes de que se hiciera el polideportivo y ellos inauguraron el polideportivo de El Sargal ante el RENFE de Alcázar de San Juan, el gran rival del equipo conquense en aquellos años. Aunque eran equipos amigos, asegura Carlos, había mucha rivalidad entre los dos. Como anécdota recuerda que un año les fastidiaron el ascenso al ganarles en Cuenca y al año siguiente, cuando fueron a jugar en la pista de ellos, había una pancarta con las Casas Colgadas ahorcadas.
Había una rivalidad especial con el equipo RENFE pero también con los equipos madrileños del Canoe, Banesto, Standard, Arquitectura. Era un aliciente el ir a Madrid y además a veces aprovechaba para quedarse y hacer algo excepcional como ir a algún partido de fútbol allí.
También en verano llegó a jugar con la selección de Cuenca los Juegos de la Mancha, aquellos juegos que se celebraron algunos años y en los que participaban las provincias de Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Toledo y se disputaban en distintos deportes: baloncesto, balonmano, fútbol, voleibol, atletismo, boxeo… Cada año se celebraban en una provincia y recuerda que la llama de los juegos se encendía en Alarcón, en la iglesia de Santa María. Llegaron a ser campeones algún año, también segundos, terceros. La base del equipo era el Club Baloncesto Cuenca.
Y un año jugó en los Juegos Nacionales Sindicales en los que llegaron a jugar por la medalla de bronce pero perdieron por un punto en el partido por el tercer y cuarto puesto.
En los juegos de verano, otra competición que llegó a jugar, hicieron un equipo de su pueblo, Huerta de la Obispalía, donde jugaban él, su hermano Román y algún compañero más del Baloncesto Cuenca, con lo cual juntaron un equipo bastante fuerte que logró ganar la competición y causó asombro porque muchos no entendían que un pueblo tan pequeño pudiera ganar el torneo, un pueblo que ni siquiera tenía canastas. Pero claro, estaban reforzados por algunos compañeros del equipo.
Su contacto con el baloncesto continuó una vez retirado, jugando partidos de “viejas glorias” en alguna ocasión. Fue contra un equipo de Santander su último partido, jugaron en Cuenca y en Santander, ganando el equipo visitante en ambos partidos. Esa fue su despedida definitiva como jugador, en la capital santanderina.
Los entrenadores que tuvo en Cuenca a lo largo de su carrera fueron: Juan Díaz Aragón, Enrique Buendía, Lidio Jiménez, Pascual Morcillo, Román Solano (hermano suyo), Kiko.
Como compañeros de equipo tuvo muchos, recuerda a Pepe Triguero, Román, Mochales, Medina, Mena, Paulino, Víctor, Fernández Marín y ya más tarde De las Heras y Yubero.
Carlos recuerda que en los desplazamientos siempre animó a sus compañeros a salir, a aprovechar los viajes para conocer los lugares a los que iban, conocer Segovia, Cartagena, Mérida… precisamente en el teatro romano de Mérida recuerda una anécdota porque se pusieron todos en la grada del teatro y él en el escenario les recitó un poema, que se escuchó muy bien porque la acústica de ese teatro es impresionante. Él procuraba despertar las inquietudes culturales entre sus compañeros.
También estuvo en la Universidad deportiva de La Coruña, en Sada, dos años. Uno fue a gimnasia deportiva y otro a baloncesto. Esto se hacía en verano y se seleccionaban a 300 jóvenes de toda España. Era en el mes de agosto en Galicia y recuerda que todavía el Sahara era español porque llegó a coincidir con jóvenes de El Aaiún. Además de deporte había otras actividades culturales y ganó el segundo del certamen literario que organizaban. Dicho premio era en metálico, trescientas pesetas, una buena cantidad para la época.

VIDA PROFESIONAL
Carlos, actualmente ya jubilado, dedicó toda su vida profesional a la enseñanza. Estudió Magisterio en la Escuela de Magisterio “Fray Luis de León” de Cuenca y tuvo una larga trayectoria como maestro y como profesor. Estudió la especialidad de Filología Inglesa y Lengua y Literatura.
Considera que fue todo un acierto el dedicarse a la docencia, a pesar de que su padre quería que estudiara Periodismo en Madrid. Se sintió querido siempre en los centros por los que pasó. La clave es dedicar muchas horas, mucho esfuerzo y mucho cariño por los alumnos.
Empezó su carrera como maestro en Honrubia, donde aprovechó para dejar la semilla del baloncesto al entrenar a los equipos escolares del pueblo y con mucho éxito.
Su siguiente destino fue en Villanueva de la Jara al aprobar las oposiciones. Después vino a Cuenca, al colegio de El Carmen y cuando le dieron Beteta como destino marchó a la Sierra.
Luego se fue a Altea (Alicante) donde estuvo varios cursos, para regresar posteriormente a la provincia de Cuenca, al colegio de Alarcón donde estuvo durante catorce cursos.
Y terminó su andadura profesional en Cuenca, en el instituto “Pedro Mercedes” donde se jubiló tras dieciséis años de permanencia en el centro.
LA LITERATURA, SU OTRA GRAN PASIÓN
La verdad es que Carlos es un hombre del Renacimiento, han sido muchas las aficiones que ha tenido, pero por encima de todas ha destacado la Literatura. Aparte de ser un gran lector se ha dedicado también a escribir.
Nada menos que veinte libros lleva escritos hasta el momento. Poesía, relatos y fundamentalmente historia han sido las modalidades que ha trabajado. Precisamente en estos últimos tiempos ha presentado tres libros, uno de poesía “El tiempo oxidado”, otro de historia “El fuero de Alarcón” y este próximo 30 de abril presentará en el salón de actos de la Diputación de Cuenca el libro “Beteta: la memoria del tiempo” que recoge 600 fotografías acompañadas de textos alusivos a las distintas facetas de la vida de un pueblo: trabajo, escuela, fiestas, tradiciones…
Empezó con un libro de poesía “Piedras en el camino” y ya lleva veinte.
También es el coordinador del aula poética de Cuenca que hace recitales el primer miércoles de cada mes, por la tarde, en la sala transparente de la Biblioteca Pública del Estado “Fermín Caballero” de Cuenca. En esos encuentros se dedican a autores y también invitan a pintores, artistas, músicos y hacen recitales de poesía.
Reconoce que su vena literaria le viene desde la escuela. Sus maestros le decían que escribía bien cuando hacían redacciones y a partir de ahí sintió la necesidad de escribir. Ganó algún premio literario y ya se lanzó a publicar su primer libro y así sintió esa necesidad de escribir, porque la poesía es una necesidad de contar tus vivencias, reflexiona Carlos.
Le gustan los géneros que trabaja pero si se tiene que quedar con uno elige la poesía, es el que más le llena porque es un vaciarte, un desnudarte, un contar tus sentimientos, es transmitir sensaciones que además si alguien recoge y siente lo mismo pues ya hay más gente que siente como tú, más intimista, es inspiración. Y espera seguir muchos años porque para él el escribir es una necesidad. Ahora es además también miembro del jurado del premio internacional de poesía “Federico Muelas”.
Uno de sus libros que trataba sobre la vida de Juan Bautista Martínez del Mazo, conquense, pintor barroco español, discípulo y yerno de Velázquez y que llegó a ser pintor de cámara del rey Felipe IV fue el libro que le regalaron al rey Juan Carlos I cuando estuvo en Cuenca junto a una cerámica de Adrián Navarro.
Los libros de historia los escribe junto a su primo Juan Carlos Solano y los trabajan mucho pues llevan muchas horas de estudio y preparación, es cuestión de años de investigación.
Otra de sus grandes aficiones, que le han marcado en su vida personal, es el Camino de Santiago, una de las experiencias más maravillosas que se pueden vivir dice, y comparto plenamente con él. Lo ha hecho nueve veces, tres de ellas con el instituto y sus alumnos y las otras con su hermano Román y Santiago, un amigo. Es una vivencia inolvidable que aconseja a todo el mundo y no descarta repetir todavía.
Para despedirnos, después de un buen rato de charla amistosa, Carlos me dice: “el tiempo ha pasado muy rápido, Manuel, pero hemos vivido. Y lo que nos queda”. Y nos damos un abrazo.



































































