La situación de las principales instalaciones deportivas de Cuenca volvió a surgir en el debate en el pleno municipal de abril tras la intervención de la portavoz del equipo de Gobierno, Saray Portillo, quien respondió a la cuestión planteada por el presidente de la Asociación de Clubes Deportivos de Cuenca, Rafa Reyes, sobre los plazos reales de ejecución de los campos de fútbol del Joaquín Caparrós y el Obispo Laplana.
En su intervención, Portillo defendió la gestión realizada hasta la fecha, asegurando que el Ayuntamiento ha mantenido una comunicación constante con clubes, familias y usuarios, al tiempo que ha trabajado para resolver una situación compleja heredada. “Somos los primeros interesados en que esto se solvente a la mayor brevedad posible para dar, por fin, un servicio en condiciones a los usuarios”, afirmó.
Además, la portavoz dejó entrever un trasfondo político en la pregunta formulada durante el pleno, señalando que la comparecencia respondía “a otros intereses”, mostrando su sorpresa por el planteamiento realizado en este contexto institucional. Preguntado por esta cuestión, Reyes señala que «el único interés que tiene la ACDC es defender los intereses de los clubes y deportistas».
Respecto al campo de fútbol del Joaquín Caparrós, la portavoz detalló que, tras varios intentos fallidos de recepción debido a deficiencias en la ejecución de la obra, el Ayuntamiento dará un paso definitivo en los próximos días. “Se va a otorgar un plazo improrrogable de diez días para la subsanación definitiva de estos defectos”, explicó, añadiendo que, en caso de incumplimiento por parte de la empresa, el Consistorio procederá a la recepción de la instalación y ejecutará las correcciones de forma subsidiaria. Dicho plazo corresponde a la nueva reunión de la Junta de Gobierno Local prevista para este martes, 28 de abril.
Además, Portillo subrayó que el equipamiento del recinto está ya preparado para su uso inmediato una vez se formalice la recepción, lo que acerca la apertura definitiva de una instalación clave para el deporte conquense.
Sin fecha para el Obispo Laplana
Más incertidumbre rodea al campo de fútbol del Obispo Laplana. Aunque también se contempla la aprobación de un plazo de diez días para implementar medidas de seguridad que permitan avanzar en el proceso, Portillo fue clara al reconocer la dificultad de establecer fechas concretas para la recepción completa de las obras más allá de los vestuarios. “Un plazo cierto en este segundo caso es prácticamente imposible”, admitió, debido a la necesidad de una nueva licitación para completar las actuaciones pendientes.
En este sentido, Portillo confirmó que el Ayuntamiento ya trabaja en la redacción de los nuevos pliegos técnicos y administrativos para relanzar el proyecto, aunque sin poder garantizar el resultado del proceso. “Ni yo ni nadie puede asegurar que no vuelva a pasar lo mismo”, señaló en referencia a la posibilidad de que la licitación quede desierta o sufra nuevos contratiempos.
De este modo, mientras el Joaquín Caparrós podría estar operativo en un plazo inminente condicionado a ese margen improrrogable de diez días tras la Junta de Gobierno local, el Obispo Laplana continúa sin una fecha de recepción prevista en 2026, prolongando la incertidumbre para los clubes deportivos de la ciudad, en particular entidades como el San José Obrero, Ciudad Encantada o Cuenca Deportiva, principales usuarios de la instalación. Así, tendrán que seguir a la espera de una solución definitiva a una problemática que se arrastra desde hace prácticamente dos años, desde que en mayo de 2024 se iniciara la licitación de las obras de mejoras en ambos campos por un importe cuantificado de casi un millón de euros.
Tal y como recogía dicha información, las actuaciones consistían en la construcción de cinco vestuarios con criterios de accesibilidad, la habilitación de un espacio para almacenaje de utillaje deportivo, la ejecución de gradas y revisión del muro y un nuevo cerramiento perimetral en el Obispo Laplana.
En el caso del campo Joaquín Caparrós, se preveía la reforma de los vestuarios existentes, la creación de cinco nuevos, adaptados igualmente a criterios de accesibilidad, todo ello en un edificio de nueva planta debido a los daños que tenían las instalaciones existentes.



































































