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Diego Márquez, la pasión por el fútbol como forma de superación

Cuando abrimos Netflix o vemos algún documental sobre deportes, siempre se nos muestra la grandeza del éxito, la euforia de la gloria, esa adrenalina desatada por la consecución de un objetivo que, en la gran mayoría de ocasiones, puede insensibilizar al espectador con todo el proceso que hay detrás.

Es esa ilusión por llegar a lo más alto lo que muchas veces actúa como gasolina de un motor llamado fuerza de voluntad, que dependiendo de cada persona trabajará a menor o mayor número de revoluciones. En el caso de nuestro protagonista, Diego Márquez, llegó un punto en el que decidió “pisar el acelerador y apostar por el sueño del fútbol”, a sabiendas de que no es un camino de baldosas doradas y que no siempre la recompensa se encuentra al final de ese trayecto.

Pese a ser natural de Toledo, Márquez es conocido por su periplo en el mundo del fútbol conquense. Así lo demuestra su paso por el Valera, Balona Conquense o Campillo, para después coger carretera y manta en busca de oportunidades por todo el territorio nacional: Albacete, Extremadura, Navarra e incluso la lejana Asturias. Un ‘trotamundos’ del fútbol que ha vivido la cara menos amable del deporte, pero que lejos de tirar la toalla, lo hizo “renacer”.

Diego Márquez jugando con la Roda CF. Foto: Rocío Hellín

“Cuando te sientes con toda la confianza del mundo porque lo juegas todo y te llaman para un equipo de superior categoría, rebosas ilusión por demostrar tu potencial, pero entonces te golpea la realidad de quedarte fuera de la convocatoria, viajar tres horas para luego no jugar, o llegar a un sitio nuevo para que a días de comenzar la temporada, por factores que no puedes controlar, te echan del equipo…si no estás preparado para eso, te deja tan jodido que te planteas tirar la toalla y dejar el fútbol”.

Diego declara que llegó a ese fatídico punto en varias ocasiones en su trayectoria. Fines de semana en la grada o el banquillo esperando una oportunidad que no llegaba, o semanas enteras entrenando con un club con la esperanza de una llamada en forma de fichaje. “Tienes dos opciones, seguir haciendo lo mismo y esperar a que esa oportunidad caiga del cielo, o provocarla. Elegí la segunda ¿Cómo? Primero entrenando por mi cuenta. Te enfocas en lo físico, pero claro también está la parte técnica. Comencé a ver vídeos de Youtube, sobre todo de preparadores de Estados Unidos, solo necesitaba un poco de espacio y un balón”.

Así, era habitual ver a este ‘loco del fútbol’ por los parques haciendo ‘slaloms’ con un balón, dando toques contra una pared o ejercicios de técnica en el callejón del edificio donde vivía. No importaba que lloviera o hiciera sol. Si fuera un martes o año nuevo. Su cita con el entrenamiento no podía fallar. “Me lo tomé como un videojuego, a ver cuánto era capaz de mejorar y para eso comencé a grabar los entrenamientos, pero sin publicar nada. A los tres meses los cambios eran espectaculares y comencé a poner pequeños clips en mi Instagram, a partir de ahí comenzó algo que me animó aún más a seguir”.

Diego en un entrenamiento individual en plena calle

DEPORTE REY COMO TERAPIA

Tras llegar a pisar y competir en la Tercera RFEF asturiana, donde la fortaleza física jugaba un papel predominante, y sufrir el varapalo de una baja a cinco días de comenzar la liga y con la mayoría de plantillas ya cerradas el siguiente año en el fútbol extremeño, Márquez se vio obligado a regresar a su Toledo natal para, lejos de hundirse, dar un paso más allá y apostarlo ‘todo al verde’: “Contacté con Daniel Pereira, preparador físico, para comenzar a trabajar tanto en ese aspecto como en mi alimentación. A la vez que compartía los vídeos de mis entrenamientos. Al principio lo hice para automotivarme, porque ves el mismo ejercicio con meses de diferencia y la gran mejora que hay y te provoca un chute de motivación espectacular”.

Márquez no dudó en compartir este proceso en redes y exponer esa lucha por superar la adversidad, teniendo el fútbol como ‘autoterapia’: “Era algo que necesitaba. Cuando más lo estaba apostando todo por el fútbol, sufrir un golpe así, es mentalmente muy duro. Luego, al compartir los videos y las sensaciones con los seguidores que tenía pasó algo maravilloso: mucha gente comenzó a responderme a los vídeos. Unos me animaban, otros me decían que lo que hacía les ayudaba a comenzar a entrenar o a seguir con más fuerza en su sueño del fútbol”.

A las respuestas a través de redes se unen también los curiosos que lo ven día tras día en la calle. “La gente obviamente se extraña porque bajan a pasear al perro, por ejemplo, y ven un tío con un balón de fútbol en el parque todos los días a las ocho de la mañana, aunque llueva, sea festivo o un día cualquiera, y claro, al final se acercan, te preguntan si te pasa algo”, explica Diego entre risas, “eso suma en no cesar en el empeño”.

Diego Márquez con el Atlético Teresiano. Foto cedida por el jugador.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Un empeño que después de este pasado mercado invernal vio una nueva oportunidad competitiva de seguir disfrutando a este loco del balompié. Después de varios meses entrenando sin ficha con el Yuncos toledano, Márquez ha recalado en el Atlético Teresiano, conjunto de la localidad de Malagón que milita en el Grupo I de la Preferente Autonómica castellanomanchega, donde hasta la fecha ha jugado tres encuentros, todos como titular: “Es una maravilla, he llegado a un vestuario unido y un pueblo volcado con el equipo”.

Y quizás sea esa alegría de entrenar día a día y competir cada fin de semana el premio de nuestro protagonista, que seguramente no cesará en su intento de seguir escalando en ese sueño que todos hemos tenido cuando comenzamos a darle patadas a un balón: ser profesional del fútbol, o como otros dicen, ‘llegar a vivir de esto’. Pero está claro que esa ‘cultura del esfuerzo’ que existe tras la historia de Diego es un aliciente a cualquiera que quiera mantener vivo ‘su sueño’: “Está claro que trabajar duro no te garantiza el éxito, pero si no lo haces, las posibilidades de alcanzarlo serán infinitamente menores”.

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