El Incarlopsa Cuenca se mide este miércoles al San Pablo Burgos a domicilio, será la segunda eliminatoria de Copa del Rey, esta vez a partido único donde quien gane estará en la tercera fase, que será a doble partido y que dará billete a la final, que este año se disputará en Antequera, donde están ya clasificados el equipo anfitrión y el campeón del año pasado: Barça.
Recordando las últimas ediciones de la Copa del Rey vemos como ha ido cambiado el formato, donde el año pasado no hubo eliminatorias previas por la pandemia, clasificándose para la final, que volvió a ser en Madrid pero en el Wizink Center, donde de manera directa estaban el Barça por campeón y el Benidorm por subcampeón, acompañándoles los siete primeros de la primera vuelta, quedando Cuenca apeado al ser octavo tras perder en Puente Genil en un partido que recuperó en febrero a lo que se unió el estar clasificado también Benidorm, que quedó por detrás en la clasificación y dejó al Incarlopsa fuera por tan solo un punto.
No podía repetir en una final a ocho donde el Incarlopsa sí había estado dos años antes. En el 2020 tras eliminar en una eliminatoria a doble partido a Huesca y un año antes hacer lo propio con Torrelavega, pasando a la famosa final a ocho en Alicante, donde llegó a la final con billete para competición europea por segundo año consecutivo.
En 2018 también se quedó cerca de acceder a la final a ocho, siendo el Helvetia Anaitasuna quien dejó fuera a los conquenses, que vencieron por 26-22 en Cuenca, pero que terminaron siendo remontados en la vuelta y quedando fuera de esa final a ocho.
Las última vez que jugó una eliminatoria a partido único fue en octubre de 2016, donde superó al Cisne en Pontevedra por 30-32 para pasar de fase, en años anteriores cayeron ante el Nava o en Gijón contra el Juanfersa.
Este miércoles tiene una nueva cita en esta competición que tantos sabores dulces y otros amargos ha dado en la vida para el Ciudad Encantada.




































































