Muchos conocerán a Daniel Cardo por sus covers en Instagram con su batería, pero pocos saben que, cuando todavía era un niño, tuvo la oportunidad de ganar un campeonato nacional de fútbol sala. Ocupó la portería durante su paso por el deporte base, aunque ahora ha decidido dar el salto al fútbol 11 y ser jugador de campo.
El músico, actual integrante de la banda de la cantautora conquense Paula Serrano, comenzó a jugar el fútbol sala con el San Antón Punto Plata con tan solo siete años, en categoría benjamín. Fue solo un año después cuando el batería rozó con la palma de los guantes la primera posición del campeonato de España de fútbol sala: “Ganamos la liga de Cuenca, pasamos a la liga autonómica y también la ganamos. Entonces nos clasificamos a la liga de cuatro de torneo nacional”. Se enfrentaron contra los campeones de la Comunidad Valenciana, Madrid y Cataluña, pero cayeron en semifinales, siendo entonces terceros de España.

Recuerda que de haber pasado a la final se habrían enfrentado al Pozo Murcia, mejor equipo del panorama nacional: “Esto era ya más competitivo, aunque éramos pequeños, de hecho, se vivía con intensidad. Era algo profesional y muchos de los compañeros que tuve en ese equipo han sido futbolistas profesionales y han llegado a primera división”. En concreto nombra a Alberto Redondo, actual jugador del Tarancón, que ha pasado por clubs de relevancia como el Elche B o el Getafe, debutando incluso con el conjunto azul en la máxima categoría del fútbol español.
Siguió militando en las filas de otros equipos, como el ya extinto Nueva Cuenca Deportiva. No destacaba por su altura, pero lo suplía con creces gracias a sus reflejos y a no ver el peligro en los balones divididos: “Mi madre venía a verme y siempre me lo decía, pero es que al final un portero con miedo no llega a ningún lado. También tenía mucha agilidad”. Continuó siendo el cerrojo del equipo hasta que con 14 años sus compañeros decidieron marcharse a otros clubs y además las horas de estudio comenzaban ya a apretar: “La verdad es que el fútbol tampoco te quita tanto tiempo, pero el grupo se disolvió. No tenía la misma ilusión que tenía cuando era pequeño y luego me volvió, por eso lo he retomado”.
Habla de su “redebut” en el deporte rey, aunque esta vez ha dejado la competición más exigente que ya experimentó de pequeño y ha pasado al fútbol entre amigos en la liga de adheridos. Pese a que dedica su vida al trabajo y a la música, le sigue quedando tiempo para jugar en fin de semana. Cambió los guantes por las botas de tacos al acabar el confinamiento por la pandemia y desde hace un par de años disfruta de esta categoría amateur. Lo hizo en el Bodeguita O Rey, actual Bar D y D: “El equipo es el mismo, pero el nombre cambia según el patrocinador. Me apunté con un amigo sin conocer prácticamente a nadie y este año no sigue, pero he hecho muchos otros amigos en el equipo”.

Con 22 años empezó a vivir una segunda etapa a nivel deportivo: “Es federado, pero yo lo hago por pasármelo bien y tener un plan guay los fines de semana”. Ahora ve el juego desde una perspectiva diferente, pues ya no se encuentra bajo palos, sino sobre el césped: “Me apetecía cambiar de posición porque siempre había estado de portero. Me ha gustado mucho y me sigue gustando, pero también prefería conocer otro tipo de experiencia y probar cosas nuevas”. Prueba de su versatilidad, entró en el equipo como delantero y ahora compite en la posición de defensa: “He pasado por todos los puestos y la verdad es que me gusta bastante”.
Guarda tiempo para los deportes de raqueta, que los toma solo como hobby. Juega al tenis desde los 14 años, cuando se juntaba con un amigo del instituto para echar partidos: “Jugábamos con frecuencia. Luego lo dejamos un poco, pero intentamos echar unas partidas al año”. Ahora también juega al pádel e intenta jugar todas las semanas: “Empecé básicamente como todo el mundo ahora, que parece que es el deporte de moda. El caso es no parar de hacer deporte”. Todo ello lo compagina con una concienzuda rutina en el gimnasio de lunes a viernes: “Llevo dos años y medio yendo con mis ejercicios”. A ello suma salidas esporádicas a correr, aunque por falta de tiempo no puedo practicarlo con la asiduidad que le gustaría: “Hasta el momento no he hecho ninguna carrera popular, me lo he planteado, pero al final no lo he hecho nunca”.
Disfruta viendo partidos de fútbol, de tenis y carreras de Fórmula 1, casi tanto como de tocar la batería, la misma que le hizo viral con una versión de «Metallica» que el propio grupo compartió. Y es que parece que Daniel lleva el el tempo con sus rutinas diarias en el gimnasio, el ritmo en las venas y el compás con el balón.





































































