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Análisis de Unpacking: No solo es ordenar

Quería ordenar mis ideas sobre el juego. Desarrollar un conjunto de ideas que se empacaran bien a la hora de expresar lo que Unpacking consigue más que de sobra y con todos los matices existentes. Creo importante la edad con la que juegas a este título, te aporta personalmente un punto de vista crucial a la hora de empatizar con las situaciones que se viven.

Nosotros ordenamos la habitación de nuestra protagonista, viendo crecer los espacios donde se desarrolla su vida y, con ello, también su carrera profesional. Empezamos organizando una pequeña habitación de alguien joven. Hay una serie de objetos que ya nos dicen los gustos de la niña, un balón, unos lápices de colores, juegos de mesa, peluches, etc. Definiendo los gustos de nuestra protagonista mediante sus posesiones.

Este juego lo definen los momentos, tu habitación de niña, mi mudanza a mi piso universitario, mi primera vez viviendo con mi pareja… Situaciones que marcan la vida de casi todo el mundo. Es precioso que Unpacking consiga que empatices con un personaje que ni has visto, solo por lo que tiene, unas cajas que te dan pequeñas pistas de una persona que te crees, porque tú has pasado por lo mismo, porque tú también guardas un peluche con cariño desde la infancia.

Nosotros no tenemos muy claro quiénes somos. En la forma en la que, nosotros como jugadores podemos influir levemente en la narrativa, nos hace pensar que somos la protagonista. Esto se puede ver en situaciones como el colocar una Game Boy encima de la mesa o en un cajón. Si la dejas en la mesa da la sensación de que la utilizas más tiempo. O el colocar los utensilios de repostería a la vista en la cocina transmite que hace repostería habitualmente.

No quiero destripar la experiencia de acompañar a la protagonista en su camino a la adultez, que vives sin ninguna prisa. Es un juego para relajarse, vivir una experiencia relajada ordenando esa habitación que no ordenarías para ti mismo. Utilizan sus efectos de sonido y banda sonora que roza el ASMR para abrazarte dentro su cómoda atmósfera. El espacio que nos dejan donde colocar todo lo que trae la protagonista es nuestro espacio de juego. Como un puzle de ordenar por colores, tenemos un espacio que tenemos que llenar con sus objetos lógicos, el champú en el baño o los tenedores en la cocina. En este aspecto puede haber pequeños roces de entendimiento, al perseguir algo tan personal como la colocación de objetos en casa, puede llevar a tener conflictos que te rompan la experiencia momentáneamente (algunos dejamos un par de zapatos en la entrada y no pasa nada, de hecho tenemos la verdad absoluta).

Retomando la empatía, uno de los momentos más duros que te plantea el juego es cuando tienes que colgar tu título universitario. Tu pareja ya ha colocado todas sus cosas y no se te permite mover ninguna, solo adaptarte a su entorno. Cuando, naturalmente, quieres colocar orgullosa en la pared de cualquier lugar de la casa tu diploma enmarcado, simplemente no hay otro lugar que la pared del baño. Tuve que remover todas las habitaciones que ya había ordenado para hacer sitio. Este hecho ya te plantea que hay conflicto y no solo eso, también la personalidad de la que es tu pareja en ese instante.

Con la siguiente pareja es todo lo contrario, puedes plantear los espacios para una convivencia en la que os tratáis como iguales, con gustos similares y basada en espacios seguros para ambas. El juego te lo deja ver colocando las cosas de ambas en diferentes momentos, pero siempre pudiendo mover lo anterior, que como jugador has experimentado desde el otro lado y ya conoces la sensación.

El hecho de haber pasado a título personal por los propios niveles que plantea el juego te acerca a la protagonista. Cada persona que pruebe este título tendrá una experiencia diferente, también marcada por la vida que han llevado. Al final, la sensación de acompañarla en su vida es lo que me llevo de Unpacking, lo primero que sacaré en mi próxima mudanza.

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