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Una caída a 90 km/h y una clavícula rota frenan a Adrián Peñarrubia en el Rallye du Maroc

Foto: Adrián Peñarrubia

La aventura de Adrián Peñarrubia en el Rallye du Maroc 2026 ha terminado antes de tiempo. El piloto conquense sufrió una dura caída durante la segunda etapa de la prueba marroquí que le provocó una fractura de clavícula, además de dejarle varias costillas doloridas, obligándole a abandonar una de las experiencias más exigentes de su trayectoria deportiva.

Peñarrubia ha relatado lo sucedido en el podcast Tragando Polvo, donde ha explicado con detalle un accidente que se produjo cuando circulaba aproximadamente a 90 kilómetros por hora por una zona completamente arenosa. El conquense había decidido reducir el ritmo y separarse de otro piloto que circulaba por delante debido al polvo que levantaba, que le permitía mantener una buena visibilidad a corta distancia, pero dificultaba considerablemente anticipar el terreno.

Precisamente esa falta de visibilidad terminó siendo determinante. «Iba tranquilo, decido separarme. Veía a corta distancia, pero a larga distancia no», explicó Peñarrubia. Circulaba en quinta velocidad, «a unos 90 kilómetros por hora», cuando se encontró con una sucesión de tres pequeñas dunas en mitad de un río de arena.

Superó correctamente la primera, pero la situación comenzó a complicarse en la segunda. «He cogido la segunda, se me ha girado la moto hacia la derecha un poquito; he cogido la tercera y se ha puesto a la izquierda totalmente», relató. A partir de ahí llegó el fuerte impacto y varias vueltas sobre el terreno: «Vuelta, vuelta, vuelta, vuelta… clavícula rota y costillas tocadas».

Una etapa que ya anticipaba como especialmente dura

El accidente se produjo precisamente en una jornada ante la que Peñarrubia había extremado las precauciones antes de tomar la salida. Apenas unos minutos antes de comenzar la etapa explicaba a sus seguidores que afrontaba unos 300 kilómetros de especial, con mucho calor y después de que desde la propia prueba les hubieran advertido de la exigencia física de la jornada. Su estrategia estaba clara: comenzar conservando fuerzas y aumentar el ritmo únicamente si las sensaciones eran buenas. antes del inicio de etapa

De hecho, su posterior explicación recalca que el accidente no llegó por estar buscando el límite. Peñarrubia había alcanzado a otro participante, pero decidió levantar el ritmo para alejarse de la nube de polvo que recibía directamente por la dirección del viento. «He decidido cortar y alejarme», explicaba inicialmente tras lo ocurrido. audio

El problema apareció al no poder leer con suficiente antelación la sucesión de dunas. La moto se descolocó progresivamente hasta provocar una caída que puso fin a su participación cuando todavía quedaba buena parte del desafío marroquí por delante.

«Me había quedado sin respirar»

Más allá de la fractura de clavícula, los primeros momentos después del accidente fueron especialmente complicados. El piloto conquense reconoció en Tragando Polvo que durante unos instantes tuvo dificultades para respirar después del fuerte golpe recibido en la caída.

«Me había quedado sin respirar. Hasta que no me han medicado bien no podía», explicó Peñarrubia, que también señaló que tenía las costillas tocadas. Pese al dolor evidente durante su intervención, el conquense trató de asumir lo sucedido con resignación: «Son cosas que pasan».

Una vez atendido inicialmente en Marruecos, Peñarrubia hablaba de una fractura limpia de clavícula y tenía previsto regresar a España para someterse a una valoración médica más completa y continuar aquí su recuperación.

El agradecimiento a quienes no le dejaron solo

En mitad de un momento complicado, Peñarrubia quiso detenerse especialmente en quienes acudieron en su ayuda. El conquense destacó el comportamiento de Otto, vinculado a la estructura que le acompañaba en esta aventura, que circulaba por detrás y decidió detenerse pese a que ya había otros tres pilotos atendiendo al accidentado.

«Había ya tres pilotos conmigo y, aun así, ha parado, ha echado a todos y se ha quedado conmigo», relató Peñarrubia, quien describió el trato recibido como una mezcla «entre padre y madre». Un gesto que quiso agradecer públicamente después de haber permanecido también junto a él durante las horas posteriores al accidente.

La emoción también marcó su conversación con los integrantes de Tragando Polvo, quienes trasladaron al conquense el orgullo por haber conseguido llegar hasta una competición de este nivel y recordaron que las caídas forman parte de una disciplina tan exigente como el rally-raid.

Un duro final para su gran prueba de fuego

El abandono supone un desenlace amargo para un proyecto en el que Adrián Peñarrubia había depositado enormes esfuerzos durante los últimos meses. El piloto conquense había dado un importante paso adelante con la adquisición de una KTM 450 Rally Factory, una motocicleta concebida específicamente para las grandes pruebas de desierto, con la intención de utilizar el Rallye du Maroc como un nuevo escalón en su evolución dentro de la especialidad.

Peñarrubia afrontaba además el desafío prácticamente en autosuficiencia, sin disponer de un mecánico dedicado durante la competición. El objetivo principal estaba muy por encima de cualquier resultado: acumular kilómetros, aprender a desenvolverse durante varias jornadas consecutivas en Marruecos y conseguir alcanzar la meta.

La caída de la segunda etapa impidió completar ese propósito. El desierto puso esta vez el punto final antes de lo deseado a la aventura del conquense, que regresa a España con una clavícula rota y el cuerpo dolorido, pero después de haber dado otro paso en un proyecto deportivo con el que continúa buscando hacerse un hueco en el mundo del rally-raid.

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Mario Gómez