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José Carlos Cano: «Todavía me cuesta asimilar que soy 5º de España; fue un momento mágico»

José Carlos Cano Sánchez es atleta de las categorías menores del Club Atletismo Cuenca. Tiene 19 años y empezó en el atletismo en la escuela del club para después dejarlo durante un tiempo. En 2012-2013 regresó a las carreras con Club Atletismo GAMO de Motilla y al año siguiente volvió al CA Cuenca. Sin grandes marcas en un comienzo, pero con gran esfuerzo, ha llegado hasta donde está ahora.

El pasado domingo lograba un meritorio quinto puesto en 400 metros vallas en el Campeonato de España Sub 20, celebrado en el reconocido Estadio Vallehermoso de Madrid.

Tras la incertidumbre de si este campeonato se disputaría finalmente, consiguió una marca de 55.75. Su resultado estuvo marcado por el desasosiego y el suspense. Al cruzar la línea de meta aparecía descalificado por no haber pasado correctamente la valla 2. Cano lo rememora todavía con excitación: “Terminé la competición y subí a las gradas y escuché que estaba descalificado. Yo me extrañé mucho y fui a hablar con mi entrenador y este se fue a conversar con el juez árbitro. Por suerte este desestimó la descalificación tras ver el vídeo de la carrera”.

En ese momento se entremezclaron la juventud y la experiencia, el nerviosismo y la templanza, representados en la figura de José Carlos Cano y su entrenador: “Yo estaba muy muy nervioso y empecé a pegar gritos. Por suerte él estaba muy relajado y es un tipo muy maduro que me ha enseñado mucho. Se fue a hablar con el juez-ábritro tranquilamente que es como se arreglan las cosas y se pudo solucionar todo”.

Su entrenador no es otro que Miguel Ángel Castillo, más conocido como Casti- Toda una figura en la preparación de deportistas conquenses y más concretamente en el atletismo: “Casti lleva muchos años en el Club Atletismo Cuenca y conforme han ido pasando los años hemos ido creciendo y echando muchas horas juntos” dice Cano.

Una relación tan estrecha entre atleta y preparador que se convierte en casi fraternal por las horas en común y el vínculo que se crea: “Después de todo se convierte en como parte de tu familia y durante muchos años ha pasado de ser una figura deportiva a casi como un padre o un hermano” reconoce el joven atleta.

Un grandísimo resultado que llega en un año muy complicado tanto por la pandemia sanitaria como por las propias condiciones de entrenamiento, lo que lo hace más valioso si cabe. El vallista conquense lleva desde septiembre de 2019 hasta el pasado 13 de julio (tiempo que ha estado la pista de atletismo del Luis Ocaña ha permanecido inutilizable), entrenando en la esplanada del recinto ferial situado junto al Bosque de Acero: “Empezamos en septiembre del año pasado en el Bosque de Acero, pero un velocista que corre 400 metros necesita pisar tartán, coger vallas, ponerte los clavos… y hasta julio no pudimos hacer nada de eso”.

El atleta se ha mostrado en estos días molesto por el estado de la pista del Luis Ocaña en redes sociales. Cano se ha referido a los desperfectos, el difícil acceso y la falta de material. Una pista que sigue a la espera de la homologación para poder albergar competiciones y de la que el joven vallista considera que «no es posible que no se haya homologado hasta ahora».

Por lo tanto, su temporada ha sido muy difícil y extraña. Una vez solventados estos problemas sobre dónde llevar a cabo su preparación, empezó a entrenar seis días a la semana, trabajando duro. A pesar de todas las adversidades, ha cosechado el mejor resultado de su carrera: “Parece extraño que después de un año tan difícil haya hecho mi mejor marca personal y quinto de España”.

Antes del confinamiento ya llevaba buena marca para seguir progresando pero tuvo que paralizar todo su entrenamiento: “Después, seguimos trabajando y haciendo mucha fuerza, de modo que gracias al esfuerzo, la gran motivación que nos produce el grupo de entrenamiento y sobre todo a Casti y al club, he podido cosechar estos resultados” resalta Cano.

Respecto al futuro, el año que viene pasa a ser sub-23, lo cual es un salto muy significativo. No se obsesiona con los retos que hayan de venir, pero sí que los tienen en mente: “Quiero mejorar mi marca personal que es lo más importante y supone superarte a ti mismo y además, estar en otra final sería un sueño”.

Pese a su juventud, es consciente de que dedicarse profesionalmente al atletismo no es tarea fácil: “Hay muy pocas posibilidades. Mi baza son los estudios aunque si pudiera dedicarme al atletismo sería un sueño”.

Ahora está estudiando el Ciclo de Grado Superior, Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD) pero si puede quiere hacer Ciencias de la Actividad Física y del deporte (INEF). Entre sus principales aptitudes se encuentra la mezcla perfecta para poder lograrlo: “Soy muy tenaz, muy persistente y por qué no decirlo muy cabezón. Pero sobre todo, disfruto mucho con lo que hago y en este caso con el atletismo”.

Disfruta y aprende. Reconoce que el atletismo le ha hecho avanzar y desarrollarse como persona, y que una buen parte de las actitudes que atesora, las ha adquirido practicando este deporte: “Se aprenden muchísimos valores como empatía y compañerismo. El grupo que tenemos entrenando es maravilloso. Yo paso con ellos 10-12 horas y ya son como hermanos”.

En este sentido, cree que hace más falta para un deporte al que considera “muy bonito” pero “muy infravalorado en España”. Por eso considera que “se debería apoyar a los jóvenes atletas ya que profesionalmente son muy pocos los que consiguen vivir de esto”.

Tanto le gusta el atletismo que no le importa que ocupa una buena parte de su vida ni tener que dejar de lado otras cosas: “Aunque tengas que pasar a un segundo plano el salir de fiesta o trasnochar o no poder quedar con amigos, aprendes a sobrellevarlo. Cuando te gusta tanto una cosa, no cuesta.

José Carlos Cano ha conseguido una gran resultado y ha puesto el nombre del Club Atletismo Cuenca y de la ciudad que lleva en su nombre en la cumbre del atletismo: “Creo que no soy consciente de que represento a Cuenca, pero me enorgullece llevar el nombre de mi ciudad porque me siento identificado con ella”.

Pese al susto final, el objetivo fue cumplido y ahora solo queda disfrutarlo: “Fue un alivio porque yo estaba muy nervioso y cuando me dijeron que definitivamente era quinto, respiré hondo. Aun así, todavía me cuesta asimilar que soy quinto de España; fue un momento mágico”.

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J.I. Cantero