No está siendo muy normal lo que le está sucediendo al REBI Cuenca en esta temporada, donde a lo corta que es la plantilla en cuanto a efectivos, se le unen las numerosas lesiones. Un caso a estudiar ya que no es algo que suela suceder.
Tiene Lidio Jiménez menos jugadores que nunca, quizás el propio equipo nunca ha contado con tan pocos jugadores como este año, eso quizás algo ha tenido que ver en cuanto al desgaste y la carga de minutos.
Pero lo preocupante es en el aspecto de lesiones. Sí es cierto que Dani Arguillas recayó de su lesión cuando ya iba a reaparecer, pero a él se unieron los pivotes Aldini y Álvaro. Éste último renqueante del año anterior, por lo que el pivote quedó desierto hasta la llegada de Diego Gándara.
El extremo izquierdo también sufrió la lesión de Sergio Antúnez, ya recuperado de la lesión y reapareciendo ante Logroño, pero la mala suerte hizo que llegarán las lesiones en el lateral izquierdo. Cayó Perbela en el último encuentro en casa y estará sobre un mes de baja. Esta misma semana se hacía un esguince en el tobillo Mosquera y le impedía jugar en Puente Genil y acababa la semana terrorífica con la rodilla derecha de Barceló, que a falta de confirmación tendrá que pasar por el quirófano, y con ello perderse casi toda la temporada.
En esta situación, el REBI Cuenca tendrá que ir al mercado y fichar como mínimo dos jugadores, ya que tampoco se conoce la vuelta de los dos pivotes lesionados, quienes están llevando tratamientos conservadores y es un hecho que no da seguridad de que puedan volver bien.
De no ser así, tendrá más que complicado incluso mantener la categoría, sin efectivos y con lo justo, el trabajo de la configuración de una plantilla más extensa no hecho antes de comenzar la pretemporada tocará hacerlo ahora, al menos si quieren poder seguir compitiendo y continuar en la máxima categoría del balonmano español.




































































