Inicio Balonmano Liga ASOBAL Nacho Moya: «Todavía no he asimilado todo lo vivido»

Nacho Moya: «Todavía no he asimilado todo lo vivido»

Acaba un año y una carrera deportiva brillante para Nacho Moya, el capitán de esta temporada en el REBI Cuenca, un jugador hecho a base de trabajo, esfuerzo, constancia y bondad, un jugador que cualquiera quisiera tener en su equipo por su calidad y estas cualidades, y dentro de su grupo de amigos por su forma de ser.

Pregunta: Estos días he quedado con Lidio e Isidoro y a ambos les he pedido lo mismo que a ti para empezar, haznos una valoración de la temporada y una nota como buen profesor.

Respuesta: Es una temporada muy buena, si la tuviera que calificar con una nota sería un nueve y medio, el único desliz fue el no poder estar en la final de la Copa del Rey al eliminarnos Valladolid, por eso no tenemos el 10.

P: ¿Y tu carrera de 12 años en la élite?

R: La forma de terminarla no me la imaginaba ni en mis mejores sueños, ha sido buenísima y me llevo un montón de aprendizajes y de momentos en estos 12 años. Siempre me quedo con las cosas buenas, las que no lo son te hacen aprender y las que sí lo son te hacen valorar el trabajo y sacrificio.

P: ¿Te ha dado tiempo de echar un vistazo atrás y ver todo lo que has conseguido?

R: Ahora mismo no soy muy consciente, lo veré con carácter retroactivo cuando pase el tiempo, cuando tenga más tranquilidad mental por mis obligaciones laborales y de estudios. Cuando se relaje el cuerpo y la mente me daré cuenta de cómo han sido estos años, sobre todo este último, al que le daré más importancia cuando empiece a ver fotos, vídeos y me dé cuenta lo que hemos conseguido.

P: ¿Crees que te ha faltado algo por hacer?

R: No, porque tampoco tenía unas grandes aspiraciones desde niño, solo trabajar e ir peldaño a peldaño. Quizás el haber pisado alguna concentración de alguna categoría inferior de la selección española, como ahora hay en Sierra Nevada con 60 y 70 jugadores, pero tampoco lo cambio por todo lo que he vivido.

P: Lo cierto es que es una pena que te tengas que retirar estando en un gran momento de tu carrera, un poco el reflejo de este deporte en España…

R: Actualmente esta liga pasará a ser profesional, sí es cierto que este deporte te da para vivir los años que lo juegas, pero no la posibilidad de hacerte un fondo como en otras disciplinas para cubrirte las espaldas. Aunque toda mi vida he compaginado mi vida profesional con los estudios y estos dos últimos ha sido con el trabajo, ahora poniendo la balanza he tenido que quedarme solo con mi vida de profesor.

P: ¿Es ya la retirada definitiva o crees que vas a tener el gusanillo en un tiempo?

R: El gusanillo lo tengo ya y lo tenía en las últimas semanas viendo lo que estábamos consiguiendo. Después del último partido contra Torrelavega y ves que todo acaba, es una mezcla de emociones y alegría por lo conseguido, pero también de pena porque ya ha terminado todo. La decisión la tomé hace unos meses en frío sopesando el estrés físico y mental, porque si la tengo que tomar ahora en caliente, quizás hubiera sido otra. Ahora toca vivir otras experiencias y conociéndome no voy a permanecer parado; me gustaría seguir ligado al balonmano, pero también quiero probar otros deportes, al final soy profesor de Educación Física.

P: Este año, además, has sido el capitán, ¿qué experiencia te llevas?

R: Ha sido algo muy fácil, porque mi labor como capitán no ha sido imponer nada ni establecer ningunas normas más allá del régimen interno. El comportamiento al final es el mismo siendo capitán que no siéndolo, para mí uno de los valores que se tiene que trasladar siendo capitán o jugador es ser un espejo, y si el espejo no es en cuanto a calidad que sea en cuanto a trabajo. Siempre hay que ser el primero en apretar los dientes y en currar para que el resto se sume, pero he tenido la suerte de poder estar con un grupo de personas que son muy buenas y que me lo han puesto muy fácil, hemos tenido muy buen rollo y un ambiente espectacular, algo que también se ha reflejado en el campo.

P: ¿Te gustaría seguir ligado al Ciudad Encantada?

R: Pues sí, mi vida me acerca a Guadalajara por motivos personales y laborables, pero me gustaría seguir vinculado al Ciudad Encantada y ayudar en lo que pueda al club, ya no como jugador, pero si hay algo de mi formación académica o lo que sea que pueda ayudar al club estaré encantado.

P: Vamos a volver atrás, ¿cómo fue tu archa a Guadalajara y cómo fue tu vuelta a Cuenca?

R: Mi marcha a Guadalajara también fue con pena, miedo e incertidumbre, ya que salía de mi zona de confort, ya que aquí me había acostumbrado a viajar a Valencia a estudiar y en los últimos partidos de esa temporada ya estaba jugando por la lesión de Balaguer, por lo que me encontraba bien. Pero llegó la posibilidad de ir a Guadalajara, a un nuevo proyecto, teniendo al lado la universidad de Alcalá, que también me posibilitaba avanzar más rápido en mi carrera. La vuelta, con la situación diferente por el covid, pero otra vez vuelves a salir de la zona de confort, aunque esta vez era volver a tu casa, con más peso como jugador y un orgullo el poder representar al equipo de mi ciudad.

P: De estos 12 años y de todos los partidos jugados, ¿con cuál te quedas?

R: Me quedaría con varios, pero recuerdo el partido que empaté contra el Barça vistiendo la camiseta de Guadalajara, también el último antes de irme en mi primera etapa ante Cangas, en el que nos pudimos salvar, o el del año pasado ante Huesca que nos daba el pase a Europa, también el de este año en Torrelavega, que nos hacía ser segundos. Son diferentes objetivos, pero todos son muy bonitos.

P: En cuanto a goles, ¿alguno favorito?

R: Hay muchos que recuerdo como el de este año ante Puente Genil con un fly, o ante Huesca la rosca invertida. También recuerdo uno ante el Barça en ese partido que empatamos con Guadalajara, en el que pude marcar con un lanzamiento liftado a Pérez de Vargas sobre el minuto 50 y también fue un buen gol. Nunca he buscado los goles más bellos, siempre bromeo con los chicos que me dan igual como entren, que lo importante es que sean gol, como si dan dos veces en el culo del portero y entra.

P: Recordemos de nuevo el último partido en Cuenca lleno de sorpresas…

R: Es un partido en el que te mentiría si te digo que no estaba nervioso, además de los nervios normales al partido, también hay que sumarle los de ser el último partido que iba a estar jugando en casa y hubo un detalle muy bueno por parte del club, de mis compañeros, la familia, los amigos, mi novia… Encima con otro resultado muy bueno asegurando Europa y quedar entre los tres primeros. Pero me pasó una cosa y es que estaba emocionado al ver y sentir todo eso, pero sin llegar a estallar, yo mismo me notaba que estaba frío, pero sin querer. Tuve la misma sensación en Torrelavega, cuando vino Pozzer y me dio la pelota, me puse a olerla a sentir el pega y tampoco rompía, pero fue ver a la Furia, a mis padres y a los chicos celebrándolo y terminé estallando, recordando mi carrera y saliendo todas las emociones.

P: Ahora que mencionas a tus padres Félix y Conchi, lo cierto es que siempre te han acompañado y apoyado, ¿ahora qué harán al retirarte?

R: Es una cosa que tengo que agradecer a ellos, pero no solo estos años en Asobal, también con la selección regional, o cuando jugaba con las categorías inferiores, siempre me han acompañado y he tenido su apoyo. Recuerdo cuando tenía 16 años y entrenaba con el equipo de Asobal y estaba Diego Pérez Marne y me dijo que le hiciera caso en un consejo y era que disfrutara mucho con mi familia y mis padres, ese consejo lo cogí para mí, porque he tenido la suerte de poder disfrutar de ellos y que me vieran jugar a alto nivel. Mi padre ahora está entretenido con la música y ya le he dicho que ahora que no hay balonmano que escriba libros o haga la maqueta de un barco (risas). Pero vamos, van a seguir siendo socios y vinculados al club, yo también estaré de aficionado y vendré a ver al equipo cuando pueda, ellos van a poder sufrir menos en los partidos, que también se lo merecen.

P: Vamos a hablar de tu forma de ser, eres un muy trabajador y muy perfeccionista, ¿no te ha ha hecho pasar malos ratos el ser así?

R: Totalmente, todos los atributos en la vida pueden ser positivos y negativos. La disciplina del trabajo me ha hecho ir mejorando y disfrutar de estos años en Asobal, pero esta autoexigencia me pesaba y me castigaba, eso siempre ha sido así. Yo me he castigado el triple por un error que me he alegrado por un acierto. Esto tiene un punto positivo, que era que cada fallo era un aprendizaje, pero si no sabes separar el fallo del aprendizaje y lo sigues rumiando no puedes seguir progresando. La exigencia ha sido mala y buena a la vez.

P: ¿Si volvieras atrás volverías a ser jugador de balonmano otra vez?

R: Sí, sin ninguna duda, ha sido una de las mejores decisiones en mi vida, es un deporte super noble, donde estás 60 minutos pegándote de forma legal con un rival, transmite muchos valores, es un deporte de equipo que exige esfuerzo, ayuda, cooperación. Es un deporte muy entretenido, el cual mucha gente no conoce, pero una vez conoce les encanta y tengo muchos casos así, este año han venido amigos de Tarancón y les ha encantado.

P: Veo que hablas de ti y como que no te crees muchas cosas que has conseguido y cómo has sido premiado. El año pasado te lo reconoció la Furia, este año el club, Asobal…

R: El año pasado cuando recibí el trofeo de la Furia no me lo esperaba para nada, te voy a contar una cosa, antes hablábamos de que la autoexigencia es virtud y defecto, pero tengo otro aspecto en mi vida y es que nunca me he creído más que nadie como jugador, pero sí que me he creído peor algunas veces, pero no por factores externos porque la gente me lo dijera, sí por mí mismo desembocaba en eso. Entonces cuando ves los reconocimientos de la Furia, o la prensa que siempre habéis hablado bien de mí o el reconocimiento de la Gala de Asobal, pues la verdad que te emocionas por todo lo vivido.

P: ¿Qué le dirías al Nacho Moya de hace 12 años?

R: Que si había veces que me creía menos que los demás, que lo limarq, que tampoco me creyera mejor, porque todos somos importantes, pero no somos mejor que nadie, nunca debemos ir con el pecho para fuera como diría Lidio. Yo le diría a ese Nacho que no se creyera menos, porque en mi primera etapa en Cuenca pensaba que estaba porque me estaban haciendo un favor, no por méritos propios.

P: ¿Pero ese sentimiento lo has seguido teniendo?

R: Ese sentimiento lo tuve al principio en Asobal, porque yo veía un lujo estar ahí, después con el paso del tiempo no, todo eso lo he ido limando.

P: ¿Te quedarías con algún compañero en particular?

R: Con muchos, no te podría decir uno en concreto, porque el balonmano me ha dado grandes compañeros y amigos, es que es impresionante que una pelota llena de resina haga tantas cosas y una tanto.

P: Te pedía antes un consejo para ti mismo, pero ahora te lo pido para un chaval que esté empezando, ¿qué le dirías?

R: Le diría principalmente que trabajara, constancia, esfuerzo y sacrificio es esencial. La constancia es imprescindible, porque no vale un día entrenar mucho y bien y al siguiente nada. Luego el esfuerzo, porque a nadie le regalan nada en la vida y el sacrificio porque te tienes que cuidar la alimentación, descansar bien, no tienes porque dejar algunas cosas, pero si quieres llegar tienes que sacrificarte también. Además, cuando te hagan una crítica constructiva ver cómo te puede ayudar y cuando sea destructiva abandonarlo, porque hay que disfrutar el camino como lo he disfrutado yo.

P: Para terminar, me gustaría que te despidieras con un mensaje a la afición conquense.

R: Mensaje de gratitud, gracias en mayúscula por el cariño recibido, me voy, pero solo de la pista, porque estaré en la grada cuando pueda y en la televisión para verlo y animar en lo que sea posible. Me han tratado muy bien y no sé si merecía tanto como me han dado.

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C.R. Massó