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Iván Rubio vuelve a sonreír 127 días después

Iván Rubio en el partido ante el CD Toledo. Foto: Alfonso Fernández

El eufórico desenlace del Conquense-Toledo trajo consigo numerosos guarismos que siguen aumentando la buena temporada que están realizando los de Rober Gutiérrez: Primeros con tres puntos de ventaja sobre el segundo y 13 sobre el equipo que marca los playoffs de ascenso; trece partidos sin encajar un gol, invictos en La Fuensanta…

Pero detrás de toda esa alegría también hubo una que quizás pasó desapercibida, pero no merece menos atención: la vuelta a un partido oficial de Iván Rubio. “Fue una alegría inmensa”, explicaba a este medio el capitán del Conquense. “Volver cuatro meses después en La Fuensanta, con nuestra gente, en un Conquense-Toledo que es uno de los mejores partidos de Tercera RFEF, con una victoria en el descuento…fue una gran noticia para mí”.

Iván saltó al campo en el minuto 79 de partido, justamente 127 días después de su último partido oficial previo a la lesión en las cervicales, cuando cedió su sitio en el campo, precisamente en el minuto 79, a la joven promesa Pablo Mendoza en el partido celebrado en La Fuensanta ante el Huracán de Balazote.

En ese periodo de tiempo, el capitán ha pasado por muchas emociones que, por suerte para él y los parroquianos del Conquense, ha tenido su vuelta como desenlace. “Al final hay mucho trabajo de recuperación y fortalecimiento detrás. Se ha hecho muy largo, y había mucha incertidumbre sobre si podía volver a jugar o no. Tras ver el mejor especialista de España en tema cervical en Majadahonda, el diagnóstico fue claro, la hernia estaba ahí, el dolor también en mayor o menor medida, pero el volver a jugar dependía de mí. Fue todo un punto de inflexión”.

Desde entonces, Rubio no ha dejado de trabajar para poder aportar en la medida de lo posible y ser partícipe desde dentro del gran momento de esta Balompédica. El propio jugador admite que “tras tantos años de sufrimiento y temporadas con malos resultados, tengo mucha ilusión en este momento, sobre todo en ese día a día, el gran grupo que hay”. Esto se une al gran deseo de que el equipo consiga el objetivo tal y como avanza en el campeonato: “A ver si podemos seguir igual y luchar por ese ansiado ascenso que tanto afición, cuerpo técnico y jugadores merecemos”, añadía.

Iván Rubio en un entrenamiento con el Conquense Foto Mario Gómez

ALMA COMPETITIVA

Por desgracia, no es la primera vez que Iván Rubio sufre una mala noticia que pone en duda su continuación sobre el terreno de juego. Ya ocurrió en la 2020/21, cuando en plena pretemporada, al jugador se le detectó una anomalía cardíaca que le aparto hasta primavera del siguiente año, siendo crucial su vuelta en la recta final de la campaña para evitar el descenso de categoría del Conquense.

No deja de haber cierto paralelismo con esta situación actual. El propio Iván señala que, en esta ocasión, la madurez le ha hecho ser mucho más cauto a la hora de decidir: “Con el problema cardíaco estuve muchos meses fuera del fútbol, ahí te pilla siendo más joven y solo piensas en volver a jugar y ayudar al equipo, más en una situación tan delicada como tuvimos ese año. Ahora le das muchas vueltas a la cabeza, piensas en tu familia, y escuchas muchas opiniones”. Pese a todo, el capitán declara sentirse cada vez “con mejores sensaciones” y listo para “ayudar al equipo donde me diga el míster”.

Iván Rubio lleva hasta la fecha la friolera de 174 partidos con el Conquense en competición oficial en ocho temporadas, con un registro de algo más de 12.300 minutos y 12 goles, uno de ellos en esta temporada (1-1 contra Villacañas).

Su vuelta, junto al también esperado regreso de Fran Oller, son buenas noticias para el Conquense, que podrá disponer de un mayor fondo de armario. Talento y experiencia extra que le permita mantener el ritmo competitivo hasta final de temporada en busca del gran premio del ascenso.

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