Inicio Fútbol Preferente Cinco años y medio de vida: así ha sido la trayectoria de...

Cinco años y medio de vida: así ha sido la trayectoria de la Balona Conquense

Ascenso a Preferente temporada 21/22

Allá por verano de 2018 surgió en la capital conquense un nuevo club de fútbol. La Balona Conquense mostraba su carta de presentación en un saturado mundo futbolístico en categorías inferiores, pero quizá necesitado de mayores opciones una vez superada la etapa juvenil. Por entonces, tan solo existían Conquense y San José Obrero, lo que dejaba muy pocas posibilidades de seguir jugando en competición federada a las generaciones que iban pasando.

El proyecto de Fabián Gómez nació con la intención de cubrir ese hueco, de dar otra opción a que los jóvenes valores no se vieran abocados a dejar el fútbol y tuvieran continuidad en el panorama futbolístico. Además, desde la directiva se mostraban ambiciosos y soñaban con llegar a categorías superiores en un corto plazo de tiempo. Y esta iniciativa no arrancó nada mal, puesto que en su primer año de vida arrasaron en Segunda Autonómica para subir directos, con José Miguel Martínez ‘Domin’ como entrenador y una mezcla de futbolistas veteranos y otros recién surgidos de juvenil.

Pero una mayor categoría suponía una mayor implicación en todos los estamentos, empezando por el económico y continuando por el deportivo. En Primera Autonómica, el proyecto siguió su buena dinámica, rejuveneciendo el equipo, y con buenos resultados, si bien rozaron el ascenso en dos ocasiones hasta que a la tercera (campaña 21/22) consiguieron subir en el playoff. Se había afianzado un bloque de jugadores y a pesar de los continuos cambios en los banquillos, los resultados iban llegando.

Paradójicamente, todo empezó a torcerse en Preferente. Las exigencias eran todavía mayores, los jugadores fichados no funcionaron y el bloque empezó a resquebrajarse. Lo que otras campañas era su punto fuerte se volvió en contra y fueron los más veteranos en el club los que dieron la cara, pero a pesar de competir en el siempre difícil grupo II de Preferente terminaron bajando. Y los males con los que acabaron la campaña se multiplicaron en el presente curso deportivo, convirtiéndose en la cuarta opción en Cuenca (ya que el nacimiento del Conquense B también afectó a la hora de atraer futbolistas), en el que ni los resultados ni la economía acompañaron a soñar con otro final. Desde la directiva se ha intentado mantener la llama, pero esta se ha apagado a mediados de febrero.

Si cada vez que baja la persiana un club es una pena, en este caso todavía más tanto por la afición creciente (poco a poco la masa social fue acompañando al equipo) como por la idea del club. Pero su existencia siempre quedará como un buen recuerdo: por sus filas han pasado cerca de un centenar de jugadores, han llegado a meter más de doscientas personas en el Joaquín Caparrós, han contado con grada de animación y, en general, han vivido más buenos que malos momentos en cinco años y medio de vida.

Comentarios