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Five Bioenergy y el Conquense: cuando apoyar al equipo es apostar por el territorio

Bittor celebra con sus compañeros el gol ante el Colonia Moscardó. Foto: Buben

Hay colaboraciones que se firman y hay colaboraciones que se sienten. La que une a Five Bioenergy con el Conquense es de las segundas. No es solo un acuerdo de patrocinio: es el encuentro de dos maneras de entender el territorio, de creer en él cuando otros miran hacia otro lado, de trabajar para que lo rural no sea sinónimo de abandono sino de futuro.

Ochenta años de fútbol
El fútbol llegó a Cuenca en los años veinte. Un industrial bilbaíno, Fidel Iceta, se aficionó a la ciudad y junto a otros vecinos puso en marcha la primera Cultural y Deportiva Conquense. A partir de ahí florecieron más clubes, más afición, más rivalidades. Cuenca competía consigo misma porque tenía energía para ello. El 16 de abril de 1946, tres de esas sociedades decidieron unir fuerzas: la Agrupación Balompédica Conquense, la Cultural Conquense y el Sporting Cuenca se fusionaron en uno solo. El nombre ya lo decía todo: Unión Balompédica Conquense. Identidad desde el primer día.
Desde entonces el club ha subido y bajado de categoría con la regularidad de quien sabe que el camino es largo y que lo importante es no parar. En 2024 ascendió a Segunda Federación como campeón de su grupo. Hoy alberga a más de 450 deportistas en todas sus categorías, masculinas y femeninas. No es solo el primer equipo: es una cantera, una escuela, un proyecto de ciudad.


El momento que mejor lo resume llegó en diciembre de 2024. Copa del Rey, segunda ronda, rival: la Real Sociedad. La Fuensanta colgó por primera vez en su historia el cartel de lleno absoluto. Seis mil personas. El equipo forzó la prórroga ante uno de los mejores conjuntos del país y cayó por la mínima. No hubo gesta en el marcador, pero eso era casi lo de menos. Cuenca se había puesto en pie y le había dicho al resto del país que existe, que tiene orgullo y que no está dispuesta a que nadie decida por ella que su lugar no merece atención.


El Conquense es una institución que pertenece a Cuenca, a su gente, a quienes crecieron viendo a su equipo en campos donde el frío aprieta y la afición no falla. Ese tipo de clubes, los que sobreviven sin grandes presupuestos pero con una identidad inquebrantable, son los que de verdad vertebran una comunidad. Son los que hacen que un domingo por la tarde tenga sentido quedarse, que el bar de tu barrio se llene, que los hijos quieran jugar donde jugaron sus padres.
Five Bioenergy llega a esta colaboración con esa misma convicción: que el mundo rural merece inversión, presencia y compromiso real.
Una traje a medida para el mundo rural
Five Bioenergy hace algo que puede sonar técnico pero que en realidad es muy sencillo de entender: toma residuos orgánicos —purines y otros restos de la actividad agroganadera— y los convierte en energía limpia, en agua reutilizable y en fertilizantes naturales. Lo que antes era un problema, un coste, una fuente de contaminación, se transforma en un recurso. En algo útil. En algo valioso.


El proceso se llama digestión anaerobia, pero no hace falta memorizar el nombre. Lo que importa es lo que produce: biometano, un gas renovable con las mismas propiedades que el gas natural pero con una huella de carbono prácticamente nula. Una energía que además no depende del sol ni del viento, que se puede almacenar, que funciona las veinticuatro horas del día y que se produce aquí, con recursos locales, sin depender de mercados internacionales ni de la climatología.


Hay energías que contaminan. Hay energías que no contaminan. El biometano es la única que descontamina: al generarse, no solo no ensucia, sino que elimina emisiones que de otro modo irían directas a la atmósfera.


Con 17 proyectos en desarrollo en toda España, Five Bioenergy está construyendo un modelo energético que pone al mundo rural en el centro. No como decorado, sino como protagonista. Las comunidades agro¬ganaderas dejan de ser proveedoras de un problema y se convierten en generadoras de recursos: energía para miles de hogares, fertilizantes para mejorar los suelos, agua depurada para riego y prevención de incendios.


El territorio como razón de ser
Para entender por qué Five Bioenergy apoya al Conquense hay que entender cómo piensa esta empresa. No llegan a un territorio a extraer y marcharse. Llegan a transformarlo, a mejorar lo que encuentran, a dejar algo más de lo que tomaron. Sus plantas no se instalan en cualquier sitio: van donde hay residuos que gestionar, donde hay comunidades que necesitan soluciones y donde el compromiso con los vecinos, los agricultores y los ganaderos puede ser real y medible.


Ese es exactamente el espíritu del Conquense. Un club que no existe a pesar de su entorno, sino gracias a él. Que sabe lo que significa depender de la gente de tu tierra, de su apoyo, de su presencia en la grada aunque haga frío y el partido no esté siendo fácil.


Cuenca es uno de esos territorios que la estadística suele describir con palabras duras: despoblación, envejecimiento, fuga de talento. Pero la estadística no cuenta todo. No cuenta la cantidad de personas que siguen eligiendo quedarse, que trabajan para que su comarca tenga futuro, que construyen proyectos donde otros ven declive. El Conquense es uno de esos proyectos. Five Bioenergy quiere ser otro.


Más que un patrocinador
Esta colaboración es un Patrocinio Sostenible: los recursos de Five Bioenergy se destinan directamente a facilitar el acceso al fútbol a colectivos vulnerables, a apoyar a agricultores locales y a promover prácticas sostenibles en la comunidad. No es patrocinio tradicional. Es una apuesta compartida por el territorio en el que ambos operan.


Tiene lógica. Five Bioenergy llega a cada lugar con la misma convicción que el Conquense lleva ochenta años aplicando en Cuenca: que donde otros ven un problema hay una oportunidad, que el mundo rural no es un decorado sino un protagonista, y que comprometerse con un territorio significa quedarse, no pasar.


Cuenca y su provincia tienen recursos, tienen campo, tienen una comunidad que sabe trabajar. Lo que a veces les ha faltado es que alguien llegara a decirles que eso tiene valor. Five Bioenergy llega a decirles exactamente eso. Y lo hace, como el Conquense, jugando en casa.

Dos proyectos, una misma tierra
Cuando el Conquense salta al campo, lleva consigo la historia de una ciudad y de una provincia que saben lo que es resistir. Cuando Five Bioenergy arranca una planta, lleva consigo la convicción de que los problemas del presente tienen solución si se aplica ciencia, tecnología y voluntad de quedarse.
No es casualidad que se hayan encontrado. Es lógica.


Five Bioenergy está orgullosa de caminar junto al Conquense. Porque aquí, como en cada lugar donde trabaja, no ha venido a pasar: ha venido a quedarse.

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