Jordi Fabregat Valmaña (Tortosa/Tarragona, 1961) ha sido parte de la Unión Balompédica Conquense en la historia reciente en su labor de entrenador. Antes, como futbolista, inició su carrera en el Tortosa con 16 años, después jugaría en el Terrassa en Segunda B para fichar por el Hércules, ascender y jugar en Primera División. En 1986 fichó por el Córdoba y posteriormente con el Xerez CD, el rival este domingo de la Balompédica, equipo en el que estuvo cuatro temporadas. En 1991 fichó por el Yeclano para colgar las botas 1994 en el San Fernando en Tercera División.
Tres años después de su retirada como jugador, Jordi Fabregat inició su etapa como entrenador. Empezó en el equipo de su ciudad, el Tortosa, para seguir en Mar Menor, Amposta, Portuense (se enfrentó al Conquense en Segunda B en 2009), Rapitenca de San Carlos de la Rápita, volvió al Amposta y en agosto de 2012 fichó por el Conquense equipo en el que estuvo dos temporadas y media, ascendiendo al equipo a Segunda B y siendo cesado en enero de 2015. Después entrenaría al Jumilla, Guijuelo y Arandina para volver al Conquense en marzo de 2021 con el equipo en peligro de descenso en Tercera División. Consiguió la permanencia para dirigir al andorrano Ordino, un breve paso por el Surkhon Termiz de Uzbekistán y entrenar al SD Logroñés, hace dos temporadas. Esta temporada ha dirigido al Tortosa Ebre, un equipo nuevo por la fusión del Tortosa y la Escuela Ebre de Fútbol, en la Regional Catalana.
En el pasado mes de diciembre, Jordi Fabregat estuvo en Cuenca como parte del cuerpo técnico del Conquense de Veranos que se enfrentó a la Selección Española de Leyendas. En los últimos minutos del partido, tomó la decisión de jugar, recordando sus tiempos de futbolista. Por su pasado en el Xerez CD y en el Conquense, este domingo recibirá un homenaje antes del partido que enfrentará a ambos conjuntos en el partido de vuelta de la primera eliminatoria de ascenso a Primera RFEF. Por ese motivo, hablamos con él. Intuyo que, al otro lado del teléfono, hay momentos en los que noto que Jordi se ha emocionado cuando habla de su paso por Cuenca.
Antes de nada, ¿te sorprendió la llamada del Conquense diciéndote que te iban a hacer un homenaje este próximo domingo?
– Pienso que, a veces, los homenajes suenan a despedida y yo quisiera seguir entrenando, pero me sentí emocionado de que se acordaran en Cuenca de mí.

En Cuenca, que quede claro, se te recuerda con mucho cariño.
– Me emociona el recordar mi paso por la Balompédica, a pesar del tiempo transcurrido. Para mí ha sido un privilegio y el destino me guardó el pasar por ese estadio tan bonito.
El primer contacto que tuviste con el Conquense fue siendo entrenador del Portuense en Segunda B. Tres temporadas después, llegaste a la Balompédica.
– Sí, recuerdo que vine a jugar a La Fuensanta con mi equipo descendido, pero gracias a Dios pude venir a Cuenca y poder saborear un ascenso a Segunda B.
Ascenso que se produjo después de eliminar al Manlleu, Don Benito y Poblense.
– Recuerdo que ganamos en Manlleu 0-2 y en casa empatamos a uno. Después empatamos en casa del Don Benito, Manolo paró un penalti y, en la vuelta, ganamos 1-0 con gol de Manzano. Por último, al Poblense le ganamos en casa 3-1 y en la vuelta jugamos un partidazo y ganamos 0-1, gol de Borja Lázaro. Me acuerdo de memoria de la plantilla de esa temporada. Me acuerdo muy ben de todo esto, igual que el primer día que llegué a Cuenca, me enseñaron cuatro o cinco pisos y, cuando me subieron al cielo de Cuenca, encontré la paz. (Lo dice porque terminó alojándose en el barrio del Castillo).
También tienes tu recuerdo con el Xerez CD, equipo en el que jugaste cuatro temporadas.
– Llegué con 25 años y estuve diez años más viviendo en Jerez donde, incluso, me compré una casa cerca del campo. Cuando dejé de jugar en el Xerez, me fui al San Fernando donde me retiré como jugador. Al final, después de vivir diez años en Jerez volví con mi familia a casa, a Tortosa, pero con la sana intención de volver a Andalucía, pero no ha podido ser, de momento.
¿Qué Jordi vamos a ver el domingo?
– Espero estar tranquilo, con buen talante y agradecido porque vuelvo a Cuenca. No hubo día que, estando en Cuenca, no estuviera contento y, cada vez que vuelvo, es un viaje que me estimula.
Jugador en el Xerez CD y entrenador en el Conquense. En este partido, uno debe tener el corazón dividido.
– La verdad es que me hubiera gustado que subieran los dos equipos. Jerez me marcó mucho estando diez años allí, con mis hijas siendo pequeñas, y Cuenca también me marcó mucho.
Jordi Fabregat ha vivido partidos de esta naturaleza en el Conquense, partidos en los que, si no pasas la eliminatoria, das por terminada la temporada. Qué se piensa en los días previos al partido.
– El Conquense se presenta con un buen resultado y va a tener a su público a favor, por eso la ventaja se la doy a la Balompédica. Pero ese entusiasmo, la ilusión, el deseo y casi la obligación de que tienes que ganar en casa, también puede pesar. Hay que intentar que el jugador no juegue con esa obligación, que juegue normal, comprometido y responsabilizado, que la emoción no te pueda. El Xerez viene mas desinhibido, piensa que empató en su campo, que somos dos equipos con potencial parecido y pienso que vendrá con el deseo de hacer la hombrada y que la Balompédica sienta como una oportunidad perdida. Y ese peso hay que quitarlo.



































































