Cristian Fernández Lince nació en Calahorra (La Rioja) hace 31 años. Tiene nombre y apellidos, pero no le llamen por ellos, llámenle Titi. El por qué viene de cuando era un niño y la evolución de su nombre Cristian. En definitiva, Titi se ha consolidado en el fútbol riojano siendo jugador histórico en el Calahorra, en cuyo club ha jugado ocho temporadas siendo el capitán, dos temporadas en el Alfaro y otras dos en la U.D. Logroñés de donde ha llegado a la Balompédica. Viene de jugar en Segunda RFEF, disputando la fase de ascenso, por lo que es un jugador con experiencia y calidad. Recién llegado a Cuenca, con dos días en nuestra ciudad, hacemos su carta de presentación.
Titi, tras jugar toda tu vida en La Rioja, con 31 años das el salto a otra región futbolística. ¿Cuál ha sido el motivo?
– No había salido de casa, de la zona de confort, y quería un cambio de aires. Me llamó Rober Gutiérrez, el míster, me habló de la idea que tenía, los métodos, las ganas de seguir progresando tras el ascenso y, bueno, creo que el Conquense es un equipo histórico que va de menos a más y, como me apetecía un cambio, dije que sí.
Nos imaginamos que, en tu caso, no ha sido una decisión fácil, más teniendo en cuenta que no ha sido por un motivo económico.
– No, no ha sido un tema económico, ha sido un tema personal. Siempre he jugado en mi casa, Calahorra, o en Logroño y es verdad que ahora me apetecía un cambio de aires, probarme y, sobre todo, recuperar mi nivel tras año y medio de lesiones graves y que me han impedido jugar lo que quería. Afortunadamente estoy totalmente recuperado, jugué los últimos partidos de liga y también el play-off sin problemas.
¿Qué le podemos pedir a Titi?
– Soy un central que tiene experiencia en la categoría, con buena salida de balón, con ese poso y madurez que requiere un central, y en el fondo soy jugador de equipo, me gusta que todos vayamos a una con ganas y ambición.
Te habrán dicho que la clave del ascenso en la temporada pasada fue el buen vestuario que hubo en el equipo.
– Ya me lo dijo el míster y, para mí, es primordial. Vengo de un vestuario que era espectacular en el día a día y, eso, te pone las cosas muy fáciles y hace crecer al equipo.
Llevas dos días en Cuenca, ¿cómo te va?
– No había venido nunca a Cuenca y el primer día fue un jaleo por el tema de buscar piso que no es fácil. Al final lo he conseguido y en el día y medio que estoy he dado algún paseo por la ciudad, todavía no he visitado el casco antiguo, no es una ciudad muy grande, como yo quería, y lo importante es que me han acogido muy bien.
Terminamos. Se te ve ilusionado en esta nueva aventura.
– La verdad es que sí. Tengo ganas de jugar, de tener continuidad y ayudar al equipo, sobre todo, a mantener la categoría y, si las cosas van bien, intentar otras cosas. En este grupo madrileño hay muy buenos equipos como el Rayo Majadahonda, recién descendido, Melilla, Talavera o San Sebastián de los Reyes, al final son equipos fuertes, pero no vamos a decir que no a nada.




































































