La Unión Balompédica Conquense está que arde en los despachos. Desde el parón navideño y hasta el próximo 31 de enero, el mercado permanece abierto y los blanquinegros se han lanzado sin ningún tipo de complejo al ruedo. De hecho, ya en la jornada tres, tras la destitución de Rubén Pulido y con el regreso de Rober Gutiérrez como entrenador, se le prometió al técnico almeriense que podía tomar bastantes decisiones en este mercado invernal. Y así está siendo, porque si activo fue el periplo veraniego, también está siendo intenso el actual.
Fuentes del Conquense hablan de hasta seis incorporaciones en este mercado. Una cifra importante, porque supone un cambio de plantilla de en torno al 25-30% a mitad de temporada, y que no se recuerda en los últimos años en el entorno balompédico. Sí hubo semejante agitación en la 18/19, que concluyó en descenso (año en el que entró Herce) y que fue un terremoto de campaña desde que destituyeron a Luis Ayllón antes del parón navideño. En su lugar entró César Láinez, le prometieron un cambio radical de plantilla y lo que vino, vino tarde y mal: muchos jugadores el último día de mercado, algunos sin nivel para Segunda B como Novoa, otros sin transfer como el malogrado Nemanja Mirosavljevic, otros muy caros como Chrisantus… Siete jugadores (a los mencionados, hay que añadir Cristian Márquez, Pablo Aguilera y Jordán Domínguez) que cambiaron la plantilla prácticamente en el 50%, pero que no valió para conseguir la permanencia en un año muy complicado en todos los niveles.
Que en estas fechas vengan seis jugadores (los únicos confirmados son Nomayo, Vique Gomes y Francesco Capristo, aunque ya hay otros cerrados) pone de manifiesto tres ideas que tampoco podemos obviar:
Confección de la plantilla
Cambiar tantos cromos en estas fechas habla de que el trabajo realizado en verano no fue óptimo. Por entonces, con César Navas al frente y Rubén Pulido como entrenador, se trabajó en una línea y los jugadores que vinieron (no siempre las primeras opciones) no terminaron del agrado del que al final ha sido el entrenador durante casi todo este tiempo, un Rober Gutiérrez con una idea diferente de juego.
Desde este prisma, es lógico que se produzcan cambios con intención de ajustar lo máximo posible la plantilla a los gustos de Rober.
Hay dinero
Que se pueda hacer y salir al mercado con garantías, que se hable de traer jugadores cedidos de la Juventus, que se puje por jugadores de superior categoría… Todo eso era impensable años atrás en los que, probablemente, solo se podía optar por jugadores destacados de categoría inferior u otros futbolistas sin muchos minutos que buscaban un cambio.
Ahora, el grupo inversor ha conseguido convertir el Conquense en un proyecto deportivo interesante por muchos motivos y su llamada es, cuanto menos, escuchada. Además, hay recursos para poder traer futbolistas, por lo que ahora lo que se necesita es acertar con lo que venga.
Ambición
Cuando el grupo inversor entró en el equipo, allá por finales de junio, no se puso como objetivo jugar la promoción de ascenso a Primera RFEF esta misma campaña (aunque sí habló de buscar ese objetivo e incluso subir en el siguiente curso). Pero estos movimientos invernales invitan a pensar en otra cosa: quieren la promoción de ascenso.
Por eso se producen tantos cambios y con ese objetivo de alcanzar un puesto entre los cinco primeros trabajan desde los despachos.


































































