La experiencia es un grado, y si no que se lo digan a los protagonistas de este artículo. La evolución del deporte nos hace ver cómo cada vez esa “edad de jubilación” se alarga hasta límites que antes parecían imposibles. No obstante, aquí no hablamos de grandes estructuras o cuidados al milímetro, sino de deporte modesto, vidas cotidianas y atletas que viven una segunda juventud pese a rondar las 40 primaveras.
El argentino Fede Pizarro es uno de los emblemas de esta veteranía. El argentino que llegó a Cuenca hace seis años se ha consolidado como una figura esencial tanto dentro como fuera de la pista. Goles, manejo y liderazgo con 39 años más que bien llevados para guiar la misión del REBI Balonmano Cuenca. La última muestra de la dureza del de Buenos Aires, pese a no ser ya “un chaval”, fue jugar el partido contra el Cajasol Ángel Ximénez Puente Genil con un esguince de tobillo. ¿Achaques de la edad? Mejor para otro, pero no para Federico Pizarro.
Otro que parece renegociar el paso del tiempo en su cuerpo es Carlos Peñuelas. El cierre del VivoCuenca podría decirse que cuenta con un pulmón extra, siendo uno de los jugadores que más minutos acumula en la plantilla y apenas descansando unos instantes en cada partido. El veterano exjugador de Conquense B, San José Obrero o Tarancón es una de las caras más reconocibles del equipo azulón que compite en la 2ªB. Ya no solo sumando como un muro en defensa, por marcaje y por físico, sino también aportando en ataque. Esta temporada suma 8 goles, siendo uno de los mayores realizadores del equipo y el sexto máximo histórico del club. Todo ello con 40 años, casi nada.
Un papel muy similar ejerce el veterano Diego Manzano en el San José Obrero. El exjugador, con más de 220 partidos en Segunda División B y pasado en equipos como Albacete, Guijuelo, Alicante, Guadalajara o Conquense, es un espejo en el que los jóvenes del San José Obrero se miran. A sus 39 años, y tras volver de una retirada parcial de los terrenos de juego, es una pieza indispensable en el esquema de Algarra, con 19 partidos esta temporada en los que ha marcado seis goles. Pese a su veteranía, Manzano sigue desbordando por banda y regateando de lo lindo, cuando no pone la pelota en la escuadra desde el libre directo, como hizo hace un mes frente al Illescas B, o marca de vaselina en un mano a mano contra el meta del Fuensalida. La magia en las botas del mago es como aquello de montar en bicicleta.
Un rol muy similar, aunque con más sabor de “one man club”, es el perfil de Carlos Álvarez, conocido deportivamente como Pino. Tras jugar en Motilla y Quintanar del Rey, el central del Campillo cumplirá 39 años este octubre y, pese a ello, sigue rindiendo en primera línea del “equipo de sus amores” en la Preferente de Castilla-La Mancha. No ha sido un camino fácil. De hecho, tras toda una vida en el Campillo, en enero del pasado año se desvinculó del club buscando minutos tras recuperarse de una grave lesión. De ahí pasó al Minglanilla CF con Jesús Prieto, consiguiendo el ascenso histórico del club azulgrana a la Preferente, para volver de nuevo a Campillo de Altobuey en esta 2025/26 sin que la edad fuese un impedimento para ello. Actualmente cuenta con 15 partidos jugados, 13 de ellos como titular, y promete seguir dando guerra.
Cuatro casos en los que la edad parece ser solo un número. Salvando diferencias de categorías y deportes, lo que está claro es que estos cuatro atletas han demostrado con creces lo de tener cuerda para rato, al tiempo que alargan su trayectoria en el deporte que aman sin importar que pasen los años.

































































