El automovilismo conquense vuelve a celebrar un título nacional con una historia muy especial detrás. Javier Espada y su hija Sara Espada se han proclamado campeones de España de Rallyes Todoterreno en la categoría T8, poniendo el broche de oro a una temporada en la que han compartido coche, kilómetros, dificultades y éxitos. Lo más llamativo es la juventud de Sara, que con tan solo 16 años ha conquistado el campeonato nacional como copiloto de su padre.
El equipo conquense, integrado en el Club Deportivo Cuenca Motor 4×4, ha completado una campaña de gran nivel a los mandos de su Toyota Land Cruiser KDJ 120. La pareja ha ido sumando resultados en un certamen exigente, marcado por recorridos complicados, cambios de terreno y condiciones meteorológicas que han puesto a prueba tanto a los pilotos como a sus vehículos.
El dúo conquense sumó una victoria muy especial para ellos, en casa y ante su afición, en una Baja TT Cuenca disputada en mayo, mientras que también lograron la victoria en la Baja TT Dehesa de Extremadura, celebrada en junio. Dos resultados que reflejan la regularidad y competitividad de la pareja durante el campeonato.
Padre e hija unidos por el mismo objetivo
Más allá del resultado deportivo, el título tiene un componente familiar que convierte el logro en una historia poco habitual dentro del automovilismo. Javier y Sara han compartido toda la temporada desde el habitáculo del Toyota, con el padre al volante y su hija encargada de la navegación, una tarea fundamental en los rallyes todoterreno.
El copiloto debe interpretar el libro de ruta, anticipar los cambios del recorrido y orientar al piloto en tramos donde el terreno puede cambiar por completo de una especial a otra. Una responsabilidad que Sara ha asumido con apenas 16 años, demostrando capacidad para desenvolverse en una disciplina que exige concentración, precisión y compenetración entre los dos integrantes del equipo.
La confianza entre ambos ha sido una de las claves de la temporada. Así lo han destacado en sus redes sociales, en un mensaje donde subrayan la importancia de su relación dentro y fuera del coche, así como el esfuerzo compartido para superar los momentos complicados de cada prueba.

Un campeonato cada vez más exigente
El título llega, además, en un contexto de creciente competitividad en la categoría. Las prestaciones de los vehículos y la dificultad de los recorridos hacen que terminar cada carrera ya suponga un desafío, especialmente cuando la lluvia, el barro o las averías obligan a modificar los planes de los equipos.
Javier Espada ya sabía lo que significaba pelear por un campeonato nacional. En 2025 logró proclamarse campeón de España de T8 junto a Jesús Cervera, después de cerrar el título en el Rallye TT Cuenca. Aquel triunfo puso fin a varios intentos anteriores en los que se había quedado cerca de alcanzar el objetivo.
Ahora, el conquense vuelve a subir a lo más alto, pero lo hace de una manera diferente: compartiendo el éxito con su hija. Para Sara, el título supone un hito deportivo a una edad en la que muchos jóvenes todavía están dando sus primeros pasos en la competición.
La temporada termina así con una imagen difícil de olvidar para la familia Espada: padre e hija convertidos en campeones de España, después de recorrer juntos cada kilómetro de un campeonato que ya forma parte de su historia deportiva.























































