El FS VivoCuenca sorteó con nota una prueba de fuego la pasada jornada en su duelo ante el colista del grupo, el Jerez Futsal. Los conquenses acumulaban tres meses sin ganar y estaban obligados a vencer para no descolgarse de la lucha por la permanencia frente a un rival que contaba con la mitad de puntos.
La principal novedad del encuentro fue la llegada de Vicente Araque. El pívot honrubiano se convirtió en la última incorporación de un VivoCuenca mermado, que este invierno ha perdido a varios jugadores como Iván o Rufo, además de Ivi o Jesusete por lesión.
Con solo 19 años, el jugador supo hacerse un hueco en el esquema de Manolo Moya, aportando una variante de juego que durante toda la temporada había tenido que suplirse con futbolistas no del todo familiarizados con la labor de pívot.
En su debut, Araque fue capaz de dar oxígeno y variedad al juego de los conquenses, sumando además un gran gol a la media vuelta tras zafarse de su defensor y firmar un estreno soñado, con victoria incluida.
Araque ha llegado para aportar algo diferente al VivoCuenca. Si bien la exigencia es alta, no se pueden echar las campanas al vuelo ni cargar sobre el joven la pesada responsabilidad de liderar el heroico objetivo de la permanencia. Sí supone, en cambio, un engrane más que puede hacer girar de otra manera al conjunto azulón. La mezcla de veteranía de la plantilla con la juventud de jugadores como Vicente, Adrián, Raúl, Álvaro o Josito conforma un combinado con la difícil misión de lograr la salvación en el primer año de su historia en Segunda B.
No hay que olvidar que el VivoCuenca ha alcanzado un hito difícil de cuantificar. Lidio Jiménez, cuando clasificó al Balonmano Ciudad Encantada para Europa y fue subcampeón de liga en la temporada 2022/23, dejó aquella reflexión de “con el tiempo veremos la importancia de lo que hemos conseguido”. Ojalá no sea necesario que lleguen tiempos de vacas flacas en el fútbol sala conquense para añorar estos años de lucha de los azulones. En el futuro más cercano aparece el reto de un relevo generacional, junto a la consolidación de una base que impulse ese cambio. No hay duda de que ese proyecto contará con mayor tirón cuando los chavales tengan como referencia un club en categoría nacional al que ver cada fin de semana y al que aspirar a parecerse.




































































