El tenista conquense Mario Viana ha puesto rumbo a Estados Unidos para seguir dando pasos hacia un más que ilusionante futuro. El villamayorense consiguió, con gran esfuerzo, una beca en la Universidad de Virginia, donde continuará su formación académica y deportiva durante este próximo curso.
Un logro que llega gracias a sus excelentes resultados académicos y a la gestión de su agencia Global College, que le permitió captar la atención de varias universidades norteamericanas. Finalmente, la insistencia del entrenador del UVA Wise Men’s Tennis —equipo en el que militará— fue clave para que Viana se decantara por este destino, donde, además de seguir entrenándose como deportista de alto nivel, estudiará Matemáticas. “Elegir este grado es un reto que me he propuesto. Las mates siempre se me han dado bien y, aunque la forma de estudiar en Estados Unidos es diferente a la de España, estoy motivado”, declaraba a este medio el tenista conquense.

Los inicios y la importancia de los suyos
Desde niño, Mario ya apuntaba maneras. Su andadura en el mundo del tenis comenzó cuando apenas tenía tres años, junto a su padre y su hermano. Por aquel entonces, el pequeño de los Viana era “muy despierto y espabilado”, como recuerda su padre, Raúl —reconocido maratoniano—, quien se encargaba de lanzarles cestos de pelotas de tenis para que fueran soltándose con la raqueta.
Su hermano, tres años mayor y también llamado Raúl, ha tenido un gran peso en su carrera deportiva. Desde pequeños han compartido innumerables peloteos y, ahora que ejerce como monitor de tenis, aprovecha para ayudar a su hermano menor siempre que puede. “Cuando éramos pequeños nos picábamos mucho jugando a los puntos. Ahora, cuando viene a verme, aprovecha para corregirme en algunos aspectos que necesito, pero siempre hemos tenido muy buena relación”, confiesa Viana.
A partir de ahí, su pasión por el tenis no hizo más que crecer y, visto su nivel de implicación, la familia decidió apuntarlo al Club de Tenis de Alcázar de San Juan, a 55 kilómetros de su pueblo natal. Allí estuvo dos años y posteriormente pasó otros tres en el club de Villacañas (Toledo), también a una distancia similar. Este esfuerzo lo realizaba cuatro días por semana, lo que le obligaba a compaginar como podía los entrenamientos con los estudios. “Él estudiaba cuando regresábamos en el coche o por la noche, y siempre ha sacado muy buenas notas”, relata su padre, orgulloso.
Los buenos resultados en competiciones locales y provinciales y sus ganas de progresar le llevaron a tomar una decisión que cambió su vida: mudarse a Madrid. “En Villamayor de Santiago solo hay educación hasta la ESO y, en bachillerato, la gran mayoría de alumnos se van a Horcajo de Santiago. Pero él no quería ir”, explica Raúl. “Entonces hablé con la Federación de Tenis de Madrid. En ese momento ya tenía un buen ránking y le hicieron una prueba de admisión, que aprobó”.
Actualmente, Mario cursa 2º de Bachillerato en el IES de Excelencia Deportiva Ortega y Gasset, en su sede del Instituto M86, mientras compite con el Club de Tenis Alborán. En estos momentos se encuentra en el top 5 del ránking de Madrid de jugadores nacidos en 2007. Todo esto no habría sido posible sin el apoyo de su madrina, Ana, pieza clave en su desarrollo personal y deportivo, que confirma lo importante que siempre han sido los suyos en su trayectoria.
“Mi familia siempre se ha preocupado mucho por mí. Me han apoyado y me han llevado a donde hiciera falta”, confiesa Viana, quien añade: “La decisión de irme a Madrid fue un poco difícil. Yo estaba en mi pueblo, en Cuenca, y no conocía esta rapidez de vida, pero mi madrina y mis compañeros me acogieron muy bien. Siempre les estaré agradecido”.































































