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El tenista villamayorense Mario Viana logra una beca para estudiar en Estados Unidos

La distancia es un sacrificio que muchos deportistas deben afrontar para alcanzar sus sueños. Numerosos son los profesionales que, desde niños, han tenido que alejarse de sus casas y familias para convertirse en las estrellas que son hoy en día. Ejemplos como Cristiano Ronaldo, Luka Dončić o Maria Sharapova reflejan ese camino de esfuerzo y entrega, en el que la lejanía se convierte en parte del precio a pagar por triunfar.

A esa misma lista de nombres se une ahora el del villamayorense Mario Viana (2007). El joven tenista ha obtenido -gracias a su esfuerzo dentro y fuera de la pista- una beca que le permitirá continuar su formación en la Universidad de Virginia (Estados Unidos) durante el próximo curso y, poder así, seguir avanzando en su carrera deportiva. “Una oportunidad única”, como él mismo dice, que no ha querido dejar escapar pese a los más de 6.370 kilómetros que tendrá que recorrer el próximo 12 de agosto para llegar hasta el centro de estudios estadounidense.

No fue un proceso sencillo para el conquense. “Al principio lo veía como algo imposible. Pero con el tiempo me fui dando cuenta de que, si los buenos tenistas querían llegar a ser profesionales, se iban allí. Por lo que tenía que intentarlo”, confiesa Viana, que no duda en expresar las ganas que tiene ahora “de que llegue ese momento” y, empezar así, “a conocer a sus nuevos compañeros”.

Los excelentes resultados académicos, que le han permitido obtener la máxima beca posible, han provocado que, a través de su agencia Global College, varias universidades estadounidenses se interesaran por contar con el joven tenista en sus filas. Sin embargo, la insistencia del entrenador del UVA Wise Men’s Tennis -equipo con el que competirá- “ha sido clave” para que se decida por este destino, donde cursará la carrera de Matemáticas. “Elegir este grado es un reto que me he propuesto. Las ‘mates’ siempre se me han dado bien y, aunque la forma de estudiar en Estados Unidos es diferente a la de España, estoy motivado”, confiesa Mario.

Su impresionante palmarés, pese a su juventud, también ha sido determinante para lograr esta oportunidad. El de Villamayor de Santiago, que se define como “un tenista de ataque y con una buena derecha”, es -entre otros muchos títulos- campeón regional en categoría Júnior de Castilla-La Mancha, del Circuito Nacional Juvenil Spartan de, Las Rozas (Madrid) y campeón Absoluto del XXIX Trofeo de la Madera (Villacañas, Toledo). Un expediente que refleja su esfuerzo, talento y pasión por el tenis.

Mario Viana posa con el trofeo de campeón del Circuito Nacional Juvenil Spartan de las Rozas Madrid

Los inicios y la importancia de los suyos

Desde que era niño, Mario ya apuntaba maneras. Su andadura en el mundo del tenis comenzó cuando apenas tenía tres años, junto a su padre y su hermano. Por aquel entonces, el pequeño de los Viana era “muy despierto y espabilado”, tal y como dice su padre, Raúl —reconocido maratoniano—, quien se encargaba de lanzarles cestos de pelotas de tenis a sus hijos para que se fueran soltando con la raqueta.

Su hermano, tres años mayor que él y que también se llama Raúl, también tiene un gran peso en su carrera como deportista. Desde niños han estado peloteando juntos y, ahora, él es monitor de tenis, por lo que aprovecha para ayudar a su hermano menor siempre que puede. “Cuando éramos pequeños, nos picábamos mucho jugando a los puntos. Ahora, cuando viene a verme, aprovecha para corregirme en algunos aspectos que necesito, pero siempre hemos tenido muy buena relación”, confiesa Viana.

A raíz de ahí, su pasión por este deporte no hizo más que crecer y, visto su nivel de implicación, su familia decidió apuntarlo al Club de Tenis de Alcázar de San Juan, situado a 55 kilómetros de su pueblo natal. Allí estuvo durante dos años y luego pasó otros tres en el club de Villacañas, un pueblo de Toledo que está prácticamente a la misma distancia. Este recorrido lo realizaba cuatro días a la semana, por lo que no le quedaba otra opción que compaginar sus estudios como podía. “Él estudiaba cuando regresamos en el coche o por la noche, y siempre ha sacado muy buenas notas”, confiesa su padre, quien añade: “Para nosotros es un orgullo”.

Los buenos resultados en competiciones locales y provinciales y las ganas de seguir creciendo como tenista hicieron que tomara una decisión que cambió su vida por completo: mudarse a Madrid. “En Villamayor de Santiago solo hay educación hasta la ESO y, en bachillerato, la gran mayoría de alumnos se van a Horcajo de Santiago. Pero él no quería ir”, explica Raúl. “Entonces, fui a hablar con la Federación de Tenis de Madrid. En ese momento, él ya tenía un buen ranking y le hicieron una prueba de admisión, que aprobó”.

Actualmente, Mario estudia 2º de Bachillerato en el IES de Excelencia Deportiva “Ortega y Gasset” en su sede del Instituto M86, a la par que compite por el Club de Tenis Alborán; estando en este momento en el top 5 del ránking de Madrid de nacidos en el 2007. Todo esto no podría ser posible sin una persona en concreto: su madrina, Ana. Ella ha sido fundamental en el desarrollo personal y deportivo del joven tenista, lo que reafirma lo importante que han sido los suyos a lo largo de su trayectoria.

“Mi familia siempre se ha preocupado mucho por mí. Me han apoyado y me han llevado a donde hiciera falta”, confiesa Viana, a lo que añade: “La decisión de irme a Madrid fue un poco difícil. Yo estaba en mi pueblo, en Cuenca, y no sabía lo que era esta rapidez de vida, pero mi madrina y mis compañeros me acogieron muy bien. Siempre les estaré agradecido”.

Mario Viana junto a su madrina Ana

El futuro: pies en el suelo

Pese a tener solo 17 años, el villamayorense ha vivido un sinfín de experiencias en el mundo del tenis. Si tuviera que elegir, “me quedaría con los torneos por equipos en los que compito con mis amigos y, sobre todo, con la experiencia de ser recogepelotas en el Mutua Madrid Open y en la Copa Davis”, una vivencia que “recomienda a todo el mundo” y a la que espera “poder volver este año, aunque sea como sparring”.

De cara al futuro, el menor de los Viana es ambicioso, pero quiere ir paso a paso. “Ahora quiero pensar en el presente y en hacer un buen año en Estados Unidos. Ojalá, más adelante, me pueda fichar una universidad incluso mejor y después jugar algún torneo de élite”, explica el tenista.

Desde siempre, su padre le ha inculcado tres valores fundamentales: “esfuerzo, sacrificio y humildad”, principios que espera que “mantenga a lo largo de su vida” y que “le ayuden en este nuevo camino”. Así, Mario Viana se embarcará en un viaje que nunca olvidará y que tratará de aprovechar al máximo para convertirse en lo que siempre ha soñado ser: “tenista profesional”.

Mario Viana junto a su familia en el Campeonato Provincial de Tenis de Ciudad Real

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Quico Álvarez