El pasado fin de semana se disputaron los Campeonatos Regionales de Castilla-La Mancha tanto en la modalidad de carretera, celebrado en Almansa, como en MTB, en la localidad de Herencia. Hasta allí se desplazó la familia del joven corredor conquense Ángel Cañas Olivares, de solo 13 años, quien protagonizó una de las gestas deportivas más destacadas del ciclismo base regional.
Ángel, el más joven de la categoría infantil, venía de firmar un brillante segundo puesto en la carrera de carretera de Tarazona de la Mancha, donde lideró el grupo durante gran parte de la prueba. A pesar de su esfuerzo, fue superado en el sprint final por rivales que supieron mantenerse a rueda, reservando fuerzas para los últimos metros.
En el regional de carretera en Almansa, el circuito totalmente llano no favorecía las condiciones de Ángel, un corredor de perfil claramente escalador. Aun así, lejos de rendirse, optó por una estrategia valiente y decidida: presionar a su principal rival desde el inicio. Ambos quedaron cortados del grupo delantero, y mientras su contrincante asumía parte del trabajo, Ángel aguantó inteligentemente… hasta que lanzó un ataque demoledor que lo dejó solo. A partir de ahí, empezó una remontada épica, alcanzando y superando uno a uno a los ciclistas que tenía por delante hasta completar las últimas cinco vueltas en solitario, bajo un intenso calor de 38 grados.
La jornada comenzó con la contrarreloj individual, donde Ángel firmó un meritorio sexto puesto. Poco después, ya una vez concluidas las carreras de las categorías promesa, principiante y alevín, llegó la carrera de ruta infantil… y con ella, su consagración como campeón regional infantil de carretera.
«Mientras no haya trampas, todas las formas de ganar son lícitas; pero no todas son igual de bonitas», comentó Ángel al término de la prueba. «Me ha hecho especial ilusión cómo tantos corredores se acercaron a felicitarme. Esto es lo que más me gusta del ciclismo: somos una gran familia».

Sin apenas descanso, y con más de 250 kilómetros de viaje entre ambas ciudades, la familia puso rumbo a Herencia, donde se celebraba el campeonato regional de MTB. Durante el reconocimiento del circuito, Ángel sufrió una caída que obligó a ponerle puntos de aproximación en una rodilla. A pesar del dolor y la merma física, decidió competir igualmente.
Y lo hizo con coraje. Una vez más, el joven ciclista volvió a brillar, ofreciendo una actuación memorable que le permitió subir al tercer cajón del podio, logrando un valioso bronce regional en MTB. Un resultado que cobra más valor aún dadas las circunstancias adversas.
«De una mina de carbón sacó oro», bromeaban algunos familiares. Y no les faltaba razón. Un fin de semana para enmarcar de este joven talento conquense, que no solo demuestra calidad sobre la bici, sino una madurez y deportividad dignas de admiración.


































































