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Las malas costumbres del REBI Cuenca

El REBI Cuenca no está ni mucho menos en la mejor campaña de los últimos años, solo hace falta mirar la clasificación para poder comprobar que es así. Y es que se hace extraño tener que bajar la mirada al puesto decimotercero para poder verlo, cuando en estos años anteriores se peleaba por estar arriba, terminando el año pasado en la segunda plaza, un puesto histórico que tampoco hay que olvidar por eso del respeto a los que están y lo que lograron no hace tanto.

Porque la mayoría de los que lo consiguieron siguen en una temporada donde la ilusión con la EHF League y la Liga Asobal era grande, aunque las lesiones de la primera vuelta hizo que no se pudiera disfrutar de ello, haciendo que esos dobles partidos intersemanales fueran casi una tortura para poder hacer convocatoria. Pero cuando parecía que el equipo arrancaba, todo se detuvo con los Panamericanos, los cuales dejaron más que mermados a los jugadores del equipo conquense que los compitieron, algo que quizás se debe estudiar por los organismos competentes, porque si este deporte quiere ser profesional debe actuar como tal.

Se acababa la primera vuelta y la ilusión era mejorar en esta segunda, la cual no comenzó demasiado bien, pero se conseguía empatar en Granollers y tras una derrota dura ante el Bathco Torrelavega en El Sargal, el equipo despertaba con dos victorias seguidas, primero en Santander y la segunda en casa ante el Recoletas Atlético Valladolid. De nuevo el equipo parecía que cogía la nueva dinámica, pero de nuevo un parón por selecciones detuvo esa flecha para arriba, volviendo con una derrota en León y la de este domingo en casa ante el Logroño, donde el equipo no estuvo mal, pero el desacierto en defensa y portería hicieron que el equipo no pudiera sumar.

En la actualidad sigue decimotercero con 18 puntos, nueve por encima del descenso directo y cuatro más que la promoción de descenso. Un puesto que ni mucho se esperaba a estas alturas, pero las circunstancias mandan y este año las cosas no están saliendo como se esperaba, porque las malas costumbres de los conquenses han hecho que en los últimos años los objetivos hayan estado en clasificaciones a Copa Asobal, a Europa, a ser subcampeón de liga, a finales de Copa del Rey.

Este año aún queda la bala de la Copa, y la más importante, salvarse matemáticamente de la promoción. No es lo que se esperaba, ni a lo que nos habían acostumbrado, pero quizás, y solo quizás, en algunas ocasiones hay que estar abajo, para valorar más cuando se está arriba.

Como la vida misma, donde todo lo que sube, luego baja, y en ese movimiento y en esos estados es donde hay que estar, porque es cuando más se necesita, y cuando a la postre, más se valora. El poder estar unidos en los peores momentos, en ayudar cuando se necesita, porque siendo segundos, los abrazos y los aplausos llegan de manera masiva, pero los que reconfortan son los que recibes cuando las cosas no van tan bien.

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