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La vida en un minuto

¿Os acordáis del momento que os dicen que hay una pandemia?, ¿recordáis el instante que os dicen que vamos a estar en estado de alarma? ¿y el minuto que os anuncian que hay que estar confinados?. De esto último hace hoy, lunes 13 de abril, 30 días y cuando lo conocíamos seguro que pensábamos que no iba a ser para tanto, que lo de estar en casa no estaba tan mal y que las muertes iban a afectar a otros y a nosotros no.

En estos 30 días a todos nos ha dado tiempo a reír, a llorar, a decir te echo de menos a rezar para que deje de morir gente y que a ninguno de ‘los nuestros’ les pase nada, a querer que esto acabe lo antes posible y volver a vernos y hacer vida normal. Pero lo cierto, es que ese minuto en el que nos dicen que esto ha cambiado, hace que la vida dé un vuelco de 180 grados, porque la vida ya no es igual y es complicado que lo vuelva a ser.

Y esto será así porque llevamos 30 días viviendo en un sueño, o mejor dicho, en una pesadilla de la que deseamos despertar y que cuando nos vamos a dormir por la noche esperamos que al día siguiente haya sido eso: una pesadilla. Porque encerrados en nuestras casas, las hemos convertido en nuestro búnker, creemos que cuando nos digan que ya se ha solucionado la pandemia todo será como antes. Y lo cierto, aunque nos duela, es que no será así. Los que han perdido la vida ya no están y no lo hemos asimilado porque no los hemos podido despedir como es debido, el miedo nos acompañará durante mucho tiempo y la vulnerabilidad que estamos sintiendo será complicada de superarla. Además, vamos a sentir que hemos dejado de vivir todos estos días, que nadie nos va a devolver ese tiempo y que la vida con mascarilla podría ser lo que nos espere en el futuro. Eso por no hablar de la situación económica, donde muchos negocios se vean obligados a cerrar y muchas familias a pasarlo realmente mal.

No es cuestión de ser pesimista, pero es la realidad. Ya hemos pasado la Semana Santa y se aproxima un verano en el que quizás no podamos disfrutar de las fiestas de nuestros pueblos con familias y amigos, donde quizás no podremos visitar nuestras playas o montañas y donde tendremos que asimilar que todo esto puede suceder por mucho que nos duela.

En el lado bueno, ya han transcurrido 30 días, es un mes menos desde ese minuto que lo cambió todo, ese maldito minuto donde el COVID-19 entra en nuestras vidas para quedarse. Hay que seguir resistiendo, seguir siendo responsables y quedarse en casa y esperar que una vacuna pueda aparecer lo antes posible, confiemos en nuestra ciencia y en el trabajo mundial por ella. Queda también el pensar cómo será el volver a ver a nuestros seres queridos y el fundirnos en ese abrazo que diga: «hemos ganado» entre lágrimas de emoción, quedan 30 días menos para ello y aunque se nos esté haciendo muy pesado seguro que saldremos de esta. Sigamos luchando aunque solo sea por el volver a sentirnos, a querernos, a besarnos y a abrazarnos.

Yo llevo más de un mes sin saber lo que es el contacto humano, llevo más de un mes sin saber lo que es abrazar, tocar, rozar, besar, hablar cara a cara. Cada día cuesta más, pero también me muestro fuerte sabiendo que esto pasará, que quizás nada volverá a ser como antes, pero el nuevo futuro que nos espera seguro que nos cambia para mejor y para valorar más esos pequeños detalles que damos por normales cuando no lo son y ahora nos hemos dado cuenta.

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C.R. Massó