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¡Venceremos!

Vamos a salir de esta. Con aplausos, con unidad, con calma. Vamos a salir de esta porque sabemos luchar contra todo tipo de enemigos. Sabemos ir al frente sanitario y quedarnos en la trinchera del confinamiento. Sabemos dar fuego de cobertura con ovaciones desde los balcones y cubrir los flancos quedándonos en casa. Sabemos replegarnos cuando hay que ceder terreno y usar la técnica de la tierra quemada para que nuestro oponente no utilice ni uno de los recursos disponibles.

Vamos a salir de esta porque somos un pueblo perfectamente tozudo y extraordinariamente rebelde. Y aun así, vamos a salir con orden y obediencia. Sabiendo dejar la primera línea de batalla a los que son más útiles allí y asumiendo nuestro papel secundario en la historia. Vamos a salir a ondear banderas de moral a las ventanas y a entonar himnos de aliento que reboten en las calles. Vamos a servir en esta misión siendo conservadores y manteniendo posiciones. No causar bajas a veces es suficiente para vencer. En esta guerra, la valentía es permanecer escondido y los cobardes son los que abandonan la formación desguareciendo la retaguardia.

Esta batalla se lucha principalmente desde el cuartel y solo algunos héroes miran al rival a los ojos. Ellos son los que se juegan el tipo a bayonetazos, compartiendo armas y municiones por falta de recursos y viendo caer a compañeros junto a los que luchan codo con codo. Ellos son los comandos que salen día tras día a internarse en tierra hostil, a lanzar un ataque preventivo para que no caigan nuestras defensas. Ellos son los que se exponen y por los que solo podemos salir a aplaudir para ofrecer tributo a su impagable labor.

Otros cruzan y surcan los territorios para abastecer a las tropas, a los civiles y las infraestructuras críticas. Muchos se encargan de que no falte el pan y de que no haya fisuras en las necesidades básicas. Otros tantos informan de las novedades del frente e intentan desmentir la información falsa que solo favorece al desconcierto y a la brecha aliada. Algunos se hacen cargo de evitar el fuego amigo y hacer respetar las órdenes dentro de las propias fronteras. Porque en tiempos difíciles se requieren medidas complejas y, aunque no todo el mundo lo entienda, el libertinaje en situaciones críticas supone una imprudencia de consecuencias devastadoras. La moral de la tropa disminuye, el avance del enemigo se facilita.

Esta guerra la libramos todos. Cada uno desde el cometido que le ha sido asignado. Si el tuyo es permanecer acuartelado hasta nueva orden, no juegues a ser el héroe que nadie te ha pedido que seas. No cruces las líneas como un escuadrón suicida. Nadie escribirá sobre las imprudencias individuales, todos lo harán de las hazañas colectivas. El triunfo está en la armonía general, no en la lucha particular. Como cantó Quilapayún: “Todos juntos haremos la historia, a cumplir, a cumplir, a cumplir.”. ¡Venceremos!

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