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Construyendo deporte: Así es José Luis Martínez ‘Bobby’

La vida tal y como la conocíamos pareció detenerse a principios de marzo. Aunque el Gobierno decretara el Estado de Alarma el 14 de marzo, ya desde inicios de mes se venía barruntando una situación que finalmente nos ha ‘explotado’ en nuestras caras. Desde entonces permanecemos confinados en casa, añorando otros tiempos y anhelando los que vienen, incluso pellizcándonos para despertar de esta pesadilla. Volverán esos días en los que reímos, hablamos, abrazamos, jugamos… y entonces disfrutaremos de la vida como nunca habíamos pensado que lo íbamos a hacer. Porque éramos felices sin saberlo.

Toda esta perorata tiene un significado: regresará la vida y regresará el deporte. En lo que concierne a este periodista conquense, volverán las charlas cara a cara, las anécdotas, las vivencias y, en definitiva, las vidas ajenas que tratamos de recopilar en una de nuestras secciones en las que hablamos de diferentes personas de Cuenca o ligadas con la ciudad. Poco antes de que el maldito Covid-19 se conviertiera tristemente en invitado inesperado, tuve la oportunidad de realizar la que es la última conversación para esta sección.

El protagonista en esta ocasión nació en la cosecha del 79 en la capital conquense. Desde bien pequeñito, José Luis Martínez se ha caracterizado por ser una persona inquieta, curiosa y atrevida, por lo que sus vivencias deportivas se remontan a diferentes disciplinas. En su época colegial jugaba al baloncesto en el mítico Cendón, avanzando en las categorías inferiores del basket conquense en una década de los 90 en la que este deporte tenía tanto tirón en la ciudad (aprovechando su excelente momento en los 80). Lo compaginaba con el taekwondo o el fútbol sala (fue portero del recordado equipo La Romana, en la que coincidió con el eterno capitán del Conquense Cristian Sánchez).

‘Bobby’, como se le conoce popularmente, reconoce que le encantaba el baloncesto, pero después descubrió otro deporte en auge en su juventud y que se mantiene en estos días: el voleibol. Amigo íntimo del gran capitán Santi Sepúlveda ‘Gato’, amén de hacer y conservar otras tantas amistades ligadas a este deporte, jugó muchos años en un CV Hervás que deambulaba entre categoría regional y nacional. Pero una vez concluyó sus estudios de Arquitectura Técnica en Cuenca, empezó a trabajar y se vio obligado a abandonar la práctica deportiva en general. Pero la cabra tira al monte, o lo que es lo mismo, Bobby y el deporte no pueden estar separados.

Así que gracias a su cuñado Carlos Paños se enganchó a otra disciplina: el squash. Acudió un día con él al Gimnasio Vitae, conoció este deporte y se enganchó desde el primer día. Gracias a su afable personalidad y su sonrisa infinita, tardó en ganar partidos pero no tanto amistades, por lo que fue recibido en el Cuenca Squash Club como uno más de la familia desde que se pasó por el San Fernando. Justo Fernández ‘Tito’ u Óscar Montoya, entre otros, le animaron a seguir y sigue en la cresta de la ola de este deporte. Quince años sin parar en los que incluso se ha atrevido a dar otro paso más: dar clases. Tres días a la semana da sus consejos y comparte su experiencia con sus pupilos. Además, se involucra también en la organización de campeonatos de un club que se ha ganado el corazón del squash nacional y que ha convertido a Cuenca en la cuna del squash (al menos en cuanto a organización de eventos se refiere). Esto le ha permitido jugar el Campeonato de España de Veteranos, la Copa de España de Segunda Categorías, jugar el Campeonato de España por equipos en Madrid, el Campeonato de Castilla-La Mancha en Albacete… Llegó a situarse en el puesto 267 de España, nada mal para un aficionado a este deporte.

En estos momentos y siempre y cuando el maldito bicho no diga lo contrario, también es el encargado de la liga local de Squash (lleva cerca de un lustro como su director), así como vocal del club, mientras que se declara fan absoluto de la recién creada Academia Squash Club, que cuenta con más de 25 niños y unas diez mujeres. Él y otros miembros del club también están peleando para que se cree una Federación Castellano-Manchega de Squash, para lo cual se necesita un mínimo de quince clubes y así abandonar la calificación de Delegación. Tiempo al tiempo, pero seguramente pronto podamos hablar del nacimiento de esa entidad regional.

Baloncesto, voleibol y squash ya es suficiente carta de presentación para afirmar que es un enamorado del deporte. Pero Bobby también ha tenido otras ‘amantes’, sobre todo con el atletismo y con la intención de perder peso. Y como es habitual, se involucró tanto que consiguió completar la Maratón de Barcelona en 2014 gracias a su empeño propio y a la ayuda inestimable de otro conocido atleta amateur conquense, Manuel Ruiz Gómez. Precisamente, ambos formaban parte de ‘Los hombres de Paco’, un grupo de atletas amateurs que hicieron piña para conseguir cada uno sus objetivos y especialmente afianzar su amistad. Siempre bajo los colores del Club Atletismo Cuenca, su amorío con el atletismo le ha reportado muchas alegrías. Ha completado casi tres decenas de medias maratones, puede presumir de haber corrido y terminado todas las pruebas importantes de Cuenca.

Una de sus aficiones más recientes es el senderismo, en el que aspira a crear una asociación con su grupo de amigos con los que sale habitualmente. Su intención es la de recorrer toda la provincia conquense, única en parajes y que encierra tantos misterios.

¿He dicho misterios? Esto me recuerda otra de sus habilidades, porque Bobby no solo es un consumado deportista amateur, sino que su cabeza maquina crímenes como el más vil de los malvados. Escritor aficionado, aprovecha la cuarentena para avanzar en un proyecto que podría acabar en la que sería su primera novela, aunque en este medio ya ha dejado su impronta con varios relatos que ha enviado en los concursos de escritura. No se los pierdan, porque engancha como nadie y el suspende que rodea a todos sus escritos nos mantiene en vilo.

En el ámbito profesional, es uno de esos autónomos emprendedores que ama la ciudad y aspira a desarrollar su trabajo en Cuenca. Por eso montó un pequeño estudio de arquitectura y de construcción, cuya empresa se llama Gestores de Obras de Cuenca, y que, entre otras cosas, se encargó de la última actualización de las pistas de squash y calefacción en el San Fernando.

Así es José Luis Martínez Mallebrera.

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Alberto Val